Causas de la celulitis

Causas de la celulitis

Causas de la celulitis

Descubre qué es lo que favorece la aparición de la celulitis y podrás luchar contra ella de la manera más eficaz.La mala circulaciónEl enemigo también se halla dentro de nosotras. El buen funcionamiento de la circulación sanguínea es uno de los factores más importantes.
Si la sangre no encuentra el camino libre para transportar el alimento y eliminar, a su vez, las sustancias de desecho, se produce un estancamiento de toxinas que favorece el encharcamiento de los tejidos. Y, en consecuencia, se abona el terreno para la piel de naranja.
Para mejorarla, se pueden seguir todos los consejos que se ofrecen a continuación, así como tomar complementos alimentarios que la mejoran, como los extractos de castaño de Indias, de ruscus o de hiedra, entre otros.Los estrógenosEstas hormonas son las encargadas de la distribución de la grasa en el organismo femenino, y su tendencia natural es llevarla a las caderas y a las piernas. Esto se traduce en que cada gramo de más tiende a acumularse entre la cintura y los muslos.Además, los estrógenos aumentan la permeabilidad de los vasos sanguíneos y de los canales linfáticos, lo que favorece la aparición de la celulitis, y dan ese aspecto esponjoso, tan característico del tejido de la piel de naranja.
Es precisamente su influencia lo que puede contribuir a que en épocas en las que vivimos revoluciones hormonales, como la adolescencia o el embarazo, o debido a la utilización de determinados anticonceptivos orales, aumente la celulitis. Es también muy normal que ésta disminuya durante la menopausia.Hacer poco ejercicioEl sedentarismo es amigo íntimo de la celulitis. En los países donde la bicicleta es uno de los medios más comunes de transporte, como sucede en Holanda, Suecia, Alemania o Dinamarca, las piernas femeninas suelen ser más tersas.Al poner el cuerpo en marcha, se activa la circulación, se acelera el metabolismo y se consume más energía, por lo que la grasa se acumula en menor medida y las toxinas se ven arrastradas por esa sangre que bombea a toda marcha.