¡Saca pecho!

¡Saca pecho!

¡Saca pecho!

El pecho es una de las partes más bellas de la mujer y también la que más nos preocupa. Su tendencia natural es a caerse pero, que no cunda el pánico, se pueden retrasar esta caída e incluso mejorar su aspecto.

 

Los mayores enemigos son los cambios bruscos de peso, el embarazo, la tensión premenstrual, el período de lactancia, o la menopausia. Además del inevitable paso del tiempo.

A los primeros síntomas hay que aplicarse una crema específica mediante masajes rotativos y ascendentes.

Una o dos veces por semana conviene realizar un buen peeling suave en la zona con una crema exfoliante para el cuerpo elimine las células muertas, reactive la circulación y procure una mejor penetración.

Las duchas frías también son muy eficaces. Lo recomendable es que al finalizar tu ducha, subas el agua fría y te des unos masajes circulares por el pecho y alrededor del pezón. Así conseguirás mejorar la tonalidad a los tejidos, activar la circulación y mejorar la epidermis evitando la flacidez prematura.

La hidratación es fundamental. No debes olvidar hidratarlo dos veces al día subiendo hasta el cuello.

Cuidado con el sol. La piel del pecho y del escote es muy frágil. Para evitar su envejecimiento antes de tiempo es necesario que lo protejas del sol.

Olvídate de los sujetadores con relleno o reduce su uso al mínimo porque no dejan que la piel del pecho transpire y evitan su adecuada oxigenación.

Los ejercicios también ayudan y son muy eficaces:
. De pié, de cara contra la pared, toma distancia con los brazos apoyando las palmas de las manos. Flexionar los codos de manera que el pecho toque la pared, sin mover las piernas ni doblar las rodillas. Vuelve a la postura vertical y repítelo quince veces.
. Junta tus manos a la altura de la nariz con los codos horizontales y aprieta con fuerza con los palmas juntas, hazolo al menos 15 veces.

. Sentada, con las piernas estiradas y la espalda completamente recta, los hombros hacia detrás y la tripa metida, coge unas pesas de kilo cada una. Los brazos rectos se levantan hasta formar un ángulo recto y mueven las pesas de arriba a abajo, alternativamente. Se vuelve a la posición inicial y se repite unas cincuenta veces.
. Coge una banda elástica y agarra un tramo en cada mano. Con los brazos flexionados a la altura del pecho, estira con toda la fuerza y luego afloja. Repite unas cincuenta veces.

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