Oraciones para los muertos

Oraciones para los muertos

Estas son las mejores oraciones para personas fallecidas.

Estas son las dos oraciones más populares para rezar el Día de Todos los Muertos, que se celebra el 1 de noviembre. También pueden utilizarse para pedir por personas fallecidas en cualquier otro día.

Oración de la muerte:

A veces rehuimos pensar en ella.
Creemos que es de mal gusto
mencionar siquiera el tema.
O significa ponerse triste.

Y preferimos cerrar los ojos y taparnos los oídos
para vivir su cómplice sorpresa.

¿Por qué no mirarla de frente?
Llegará el día, para todos, en que
seremos llamados por el Padre a gozar
de su casa donde tiene muchas habitaciones

Llegará el día, que venga pronto,
en que permaneceremos con Él en un gozo eterno
y en una paz sin límites.

No te encierres en él, porque te ahogas.
Haz como Jesucristo:
Él vivió el dolor, la persecución, la deslealtad,
la tristeza, la cruz, el abandono y la muerte,
y supo asumirlos con valor.

No huyó del país ante la dificultad,
sino que subió directamente a Jerusalén
para afrontar el sacrificio.

Mira, tú, al Cristo sufriente, sangrante y mutilado.
Mira al Cristo solidario de todos los dolores
y de todas las lágrimas.

Mira a su madre recibiendo el cuerpo inerte
que ella había traído a la vida.

Y clava en su cruz tu dolor,
coloca en sus manos tus angustias, tus penas y tu llanto.
Hazte solidario con Él en el rescate de toda la humanidad.

Y mira después a tus hermanos,
comparte con ellos lo que sientes,
recibe sus palabras, asume también sus problemas
y sobre todo escúchalos.

Y tal vez, suavemente,
empezarás a sonreír, y a saltar,
porque habrás encontrado el amor resucitado.

Oración para encontrar la luz:

Padre, hoy venimos a ti con una pena,
con un dolor de ausencia.
En esta familia nos falta alguien que tú bien sabes.

El tiempo no ha acabado de curar esta herida,
ni podrá nunca llenar el hueco que se hizo en esta casa.
¡Lo queríamos tanto!

También tú lo querías, más que nosotros.
Y todavía así, tú sabes por qué misteriosas razones
consentiste que se nos fuera como un pedazo del alma.
Bendito seas, Señor.

Hágase tu voluntad, por difícil,
oscura y desconcertante que sea.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Te pedimos que lo hayas recibido ya
en las anchuras y en la felicidad de tu casa.

Prémiale bien todo lo que trabajó
y se desvivió por nosotros.
Lo mucho que nos quiso.

Recibe también en esa casa tuya, donde todos caben,
a nuestros parientes, los que llevan nuestros apellidos,
a nuestros amigos y a todos tus hijos en general.

Dales la paz y el descanso que no acaba.
Danos a nosotros la paz que nace de la fe y la esperanza.
Y danos tu mano para no perdernos
en el camino que lleva hacia ti.

Amén.

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