Anjelica Huston

Anjelica Huston

Anjelica Huston

Anjelica Huston nació en 1951 en Santa Mónica, California. Pasó su infancia y adolescencia en Irlanda y el Reino Unido. Cuando su madre murió a los 39 años en un accidente de coche volvió a EE.UU., allí trabajó como modelo antes de ser actriz. Ahora vive en la playa de Vence (Los Ángeles) en compañía de once gatos. Su última película estrenada en España es "Life Aquatic".A Anjelica Huston nunca le ha pesado un apellido mítico. La hija del director John Huston y de la bailarina rusa Enrica Soma creció en Europa, fue modelo y tardó en admitir que su vocación de actriz no sólo complacía a su padre: él la puso por primera vez delante de una cámara a los 18 años en "Paseo por el amor y la muerte" y le proporcionó el Oscar en 1985 con "El honor de los Prizzi". "Muchas veces no seguí sus consejos, y ahora me arrepiento", reconoce.La actriz californiana tampoco oculta que sus mejores papeles los encuentra ahora en la televisión, "un medio con más diversidad que Hollywood". Su último trabajo como directora tras dos largometrajes -"Agnes Browne" se llevó el Premio de la Juventud en San Sebastián en 1999- es un telefilme protagonizado por Andie MacDowell. Altísima como Morticia Addams, aguda como Maerose Prizzi, Anjelica Huston desprende toneladas de clase.La compañera durante dos décadas del actor Jack Nicholson es una estrella cercana. Lleva 35 años haciendo películas. ¿Qué cambios ha experimentado Hollywood en este tiempo?-Muchos. Ahora rodamos en cualquier parte del mundo y los lanzamientos publicitarios son tan potentes que llegan a todas partes, casi siempre dirigidos al público más joven. Lo más molesto es esa tendencia a concentrar toda la promoción de una película en su protagonista, como si no existiera nadie más. De pronto, esa estrella está en todas las portadas y lees mil entrevistas suyas. Luego desaparece y los medios se fijan en otra. El público acabará cansándose de esta estrategia. Por otra parte, el mundo nunca ha estado tan comunicado.-Woody Allen dijo que las películas ya no las hacen los artesanos, sino los tiburones de las finanzas.-Yo no puedo separar a los creadores de la gente que pone el dinero: una película es la suma de mil decisiones ajenas. Me congratula comprobar que, al menos, la televisión por cable americana vive un momento espléndido de creatividad. Gracias a la HBO y al canal Showtime podemos ver series como "A dos metros bajo tierra". Acabo de protagonizar una serie con Hank Azaria, "Huff", y le juro que ha sido mi mejor papel en años. En la televisión hay más oportunidades para la diversidad. Hollywood se concentra más en los que ponen la pasta que en los autores. Responde al mercado, que, por otra parte, es el que nos mantiene vivos y trabajando.-Su último papel memorable es, pues, televisivo. Pero, ¿con qué películas suyas se queda?-"El honor de los Prizzi" me cambió la vida. "Los timadores", "Delitos y faltas" con Woody Allen… Pero mis últimas películas son muy variadas, ¿eh? Están muy bien.-No le importa hacer un papel pequeño.-Siempre busco un buen guión, nunca me ha importado el tamaño del personaje. Me gusta pensar que soy una actriz de directores. Me meto a fondo en la película y me convierto en un buen instrumento para el realizador, no importa si mi personaje tiene pocas líneas de diálogo, con tal de que sea real.-¿Qué le gusta como espectadora?-Tengo gustos muy variados. Me fascinan las películas de Oriente: de ahí está llegando la nueva "nouvelle vague".-¿Qué echa de menos de su padre?-Sus consejos y su inteligencia. Su conocimiento. Todo. Cuando hablaba con él era como si me confesara. Muchas veces no seguí sus consejos, y ahora me arrepiento.-¿Usted también concibe el cine como una aventura vital?-Sí. No hay muchos oficios que te permitan vivir muchas vidas, viajar y conocer a tanta gente.-¿Por qué dirige?-Por ese sentido de la aventura. Después de actuar en tantas películas te entran ganas de experimentar con tus propias ideas. Cuando empiezas a dirigir nunca sabes cuál va ser tu especialidad, en qué genero te vas a mover más cómoda. Detrás de una cámara he encontrado aspectos de mi personalidad que desconocía. Por ejemplo, no tengo hijos; pero gracias al cine he podido trabajar con niños. Me ha proporcionado una relación con ellos que no hubiera tenido de otra forma. Gracias al cine he descubierto cómo relacionarme con la vida y me he hecho menos radical en mis opiniones.