Maite Merino, actriz

Maite Merino, actriz

Maite Merino, actriz

Escrita por la norteamericana Eve Ensler, la han representado actrices como Melanie Griffith, Kate Winslet, Calista Flockart o Cate Blanchet. En España lleva siete años haciéndola Maite Merino. A Donostia, donde ya se vio esta obra en 2000, llega acompañada en escena por Fanny Condado.- Desde que estrenó esta obra en 2000 hasta ahora estamos viviendo una inflación de monólogos que hablan en clave cómica de las relaciones hombre-mujer.- Esta obra presenta una diferencia muy clara porque es un texto con una calidad literaria. Lo de El Club de la comedia es otra cosa, textos ligeros de entretenimiento, bien escritos por guionistas de televisión. Pero en Los monólogos de la vagina lo que hay es un texto dramático en el que los personajes tienen una gran profundidad y desarrollo. Es una obra divertida, pero también invita a la reflexión y es muy reivindicativa.- ¿Cuánto pesa el título, para bien y para mal?- Pues para mal me costó tres años conseguir estrenarla porque me decían que con ese título no la iban a contratar. Para bien, por ejemplo, en la rueda de prensa del estreno aquello se llenó hasta los topes, lo que no suele ocurrir con el teatro. El morbo despertó la curiosidad. Luego, como la obra parece que está bien hecha, bien interpretada y ha habido un acierto en cuanto a la elección del texto y la dirección, se produjo el fenómeno del boca a boca.- La autora, Eve Ensler, explica sus razones para incluir la palabra vagina en el título.- Al principio hace una introducción en la que dice que vagina es una palabra antipática, hasta suena a infección o a instrumento quirúrgico. Se llame de una forma o de otra ha habido una especie de miedo a nombrar una parte de la anatomía de las mujeres por su nombre. Hay mucha doble moral y parte del éxito de la obra es que no se hace responsable al hombre, sino a toda la sociedad y sobre todo a las mujeres, porque en un país desarrollado como el nuestro si ya no se avanza es también culpa de nosotras. Hay mujeres más machistas que los hombres y son las que educan a sus hijos e hijas en valores ya pasados. En esta obra se hace responsable a la mujer de su avance y también de la capacidad de placer que tiene su cuerpo. Invita a que la mujer se conozca a sí misma, a que sea libre, escogiendo cuándo y cómo quiere vivir su sexualidad.- ¿Hay que entender en este caso vagina como una metáfora de la feminidad?- Sí, los monólogos empiezan con una definición muy anatómica, muy genital, pero de lo que se habla es de los sentimientos y de las emociones que despierta en las mujeres la relación con su cuerpo. Y también lo que provoca en los hombres, que son hijos de mujeres, padres de niñas. Hay también una parte en la que se toca el tema del lesbianismo. En estos siete años al principio venían más mujeres que hombres y ahora eso se ha equilibrado e, incluso, hay días que vienen más hombres, muchos chicos gays, padres separados con sus hijas.- ¿A qué cree que se debe la asistencia de muchos homosexuales?- Creo que es porque los hombres gays se han sentido también marginados y se identifican con la doble moral que se ha llevado con las mujeres.- Algunos monólogos dice que son esperpénticos.- Es verdad, se dan situaciones en la obra que son muy absurdas, los textos son esperpénticos. Aunque sea un humor anglosajón conecta mucho con España. Hay un personaje que recuerda a los de Valle Inclán. Son situaciones como la de una mujer que dice que desde 1953 no se ha tocado lo de abajo porque iba con su novio en un flamante coche nuevo y al recibir un beso tuvo una inundación, manchó el asiento y su novio no la volvió a hablar.- ¿Es una obra feminista?- Sí, pero sin hacer responsables de lo que nos ocurre a los hombres. Estamos en una sociedad en la que ya no se puede echarles toda la culpa, también hay mujeres muy machistas que a fulanita por ser liberada la ponen de puta para arriba.- ¿A los que les da morbo el título de esta obra les anima a verla o les enfría el ánimo?- Sí, que vayan porque uno de los monólogos tiene morbo. Es una mujer sado-masoquista a la que le encantan los sonidos de las mujeres en la cama. Los hombres se ponen muy contentos cuando sale porque en la mayoría de los monólogos salimos vestidas de una forma muy normalita, algo que también choca porque hoy la televisión nos acostumbra a cosas muy soeces y burdas.- Pero les ha quedado un título muy políticamente correcto, si no hubieran usado otro sinónimo de vagina más habitual.- La palabra coño desde luego se utiliza más, lo que ocurre es que tanto en español como en inglés es una palabra con muchos significados y asociaciones. Pero en uno de los monólogos se hace una reivindicación de la palabra coño. Creo que la obra es muy comercial porque hay de todo. ¿A quién no le puede gustar? Pues a gente muy religiosa y conservadora.

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