María Esteve, actriz y bailarina

María Esteve, actriz y bailarina

María Esteve, actriz y bailarina

María Esteve (Mar del Plata, Argentina, 1974), hija de Antonio Gades y Pepa Flores, escoge con lupa sus papeles en el cine desde que asumió la presidencia de la fundación encargada de la difusión de la obra de su padre, fallecido en julio de 2004, y tomó las riendas de su compañía de danza. Para la actriz de "El otro lado de la cama", volver a un lugar «mágico» como Granada es muy especial: a la ciudad de la Alhambra realizó el último viaje con su padre en 2002 para ver su coreografía de "Bodas de sangre".-¿Se ha hecho cargo de la dirección de la compañía?-Después de que Faustino Núñez dejara la fundación asumí la presidencia; sólo que como el proyecto más importante que tiene en este momento la fundación es la compañía me volqué en ella y he estado llevando la dirección general: superviso el trabajo, viajo con ellos y hago la documentación gráfica.-¿Qué otros planes tiene la fundación a medio plazo?-Mi padre la creó justo antes de fallecer con el objetivo de centralizar toda su obra. Luchamos por poner sus coreografías en el mundo y a partir de ahí nos gustaría crear unos premios para jóvenes valores, montar una escuela para profesionales donde se pueda becar a gente con talento y vincularnos con algunos proyectos sociales.-Usted se empeñó en recuperar para la compañía a gente que había estado muchos años bailando con su padre, independientemente de su edad.-Hay personas que tienen una sabiduría impresionante y siguen siendo maravillosos artistas: siempre que puedan aportar algo, para mí son muy importantes, aunque no estén vinculados a la escena. Mi padre decía que en las obras que creaba no había bailarines sino que era un pueblo el que bailaba, y en un pueblo hay gente mayor y joven, gordos y flacos No es la historia estereotipada de bailarinas preciosas y bailarines preciosos. El flamenco no es un entretenimiento para los turistas, sino que es la forma de sentir, pensar y expresarse de un pueblo a través de la danza.-En nuestro mundo de culto a la juventud, esa opinión no se lleva mucho-Sí. Pasa también en el cine y en el teatro. Yo he estado rodando películas durante diez años y sólo en una película he tenido padres. Ahora que empiezo a tener la edad de los padres, no sé si tendré trabajo?-¿Ha dejado aparcada su carrera en el cine?-He sido más selectiva con los proyectos. Veo el panorama cultural y creo que tengo en la mano algo que es importante históricamente dentro de la cultura: no sólo estoy trabajando con las coreografías de Gades, sino que las adaptaciones son de Lorca, de Lope de Vega Poniendo en la balanza este proyecto tan impresionante y los guiones que me estaban ofreciendo, me parecía un sacrilegio abandonar esta lucha. Ahora que el niño anda solo ya podré retomar mi carrera. He elegido proyectos que me ocupaban muy poco tiempo, como el doblaje de "Los cuatro fantásticos y Silver Surfer". En septiembre se estrena mi última película, una coproducción inglesa, "Four last songs".-¿Había estado antes en el Festival?-Sí. La última vez que vine a Granada fue con mi padre y con mi hermana a ver "Bodas de Sangre" con el ballet de Andalucía. Es increíble porque ahora hemos vuelto las dos. Mi hermana hace hoy (por ayer) su última función como cantaora, porque está en avanzado estado. Para mí ha sido bonito volver a Granada porque es un lugar mágico, porque se entiende de flamenco y hay una sensibilidad brutal para todo.-Sus primeros pasos en el mundo del espectáculo fueron en esta compañía-En realidad nunca bailé profesionalmente. Fui una enamorada de la danza desde que nací. Me pegaba a los bailarines y me sabía los pasos de todos. Sí puede ser mi profesión frustrada, porque amaba enormemente la danza y la sigo amando, pero me decanté por la interpretación.-¿Le ha ayudado su afición en esta nueva tarea?-Lo que creo que más me ha ayudado es lo que me han enseñado mi padre y mi madre: tener inquietud por aprender. Puedes viajar por el mundo como una maleta, como decía mi padre, y no enterarte de nada, o puedes ir con los ojos bien abiertos y enriquecerte cada vez más.