
Mucho ha llovido ya desde que aquella joven de 24 años consolara a su emocionada suegra Carmina Ordóñez al pie del altar, el día de su boda con Cayetano.
Tras la breve aventura de un matrimonio que no llegó a funcionar, Blanca decidió que quería volver a ser una mujer independiente y dedicarse por completo a sí misma y a su pequeña Lucía, aparte de retomar viejos proyectos y emprender otros nuevos.