
Tras sus papeles en otros musicales, como 'Romeo y Julieta', en 1999 trabajó en la película 'Erskineville King', un drama dirigido por Alan White que le valió una nominación a los premios de cine australianos, convirtiéndole en uno de los actores más populares de su país. A partir de ahí daría el salto a la Meca del Cine, donde pronto se haría un hueco gracias a su interpretación de Lobezno, en la trilogía de 'X-men', un papel por el que siempre le recordaremos.