
Es sabido que Lindsay Lohan ha tenido problemas alimenticios, aunque nunca ha llegado a reconocer anorexia o bulimia. De pequeña no fue una niña gordita pero sí con tendencia a serlo, y de mayor ha intentado a toda costa reducir al mínimo unas curvas por las que muchas matarían. Eso le ha llevado a hacer estrictas dietas y a cambiar de peso constantemente. En la imagen vemos cómo su cuerpo cambió de un año a otro, ¿con qué Lindsay te quedas?