
Entendemos perfectamente por qué la amiga de la protagonista de 'El diablo viste de Prada' se vuelve loca cuando cae en sus manos un bolso Marc Jacobs. Y es que poseer un bolso suyo es tener un objeto de culto. Hemos seleccionado a modo de ejemplo este bolso de piel de serpiente, asa corta y cadenas doradas para imaginarnos con él por las calles de Nueva York.