
Su sensualidad, su cara de niña pero de mujer madura a la vez ha cautivado al alcalde de San Francisco, uno que es considerado como una de las estrellas ascendentes del Partido Demócrata, y que se divorció de su esposa, Kimberly Guilfoyle, una abogada y famosa comentarista de televisión, para un año más tarde comprometerse con la guapa actriz.