
En su frenético ascenso a la popularidad, parece que la ex chica Disney se ha dejado por el camino su gusto por vestir. Es cierto que a veces nos sorprende con algún modelo bien elegido, pero estamos acostumbrados a ver a Lindsay como una 'fashion victim' en el peor sentido de la palabra. Mezcla complementos sin ningún gusto, y aunque vista de marca, carece de la elegancia necesaria para lucirla.