
Arzuaga, que presentó su primera colección mixta hombre-mujer en Cibeles, clausuró la jornada con un desfile inspirado en dos prendas tradicionales, el esmoquin y el chaqué, con arriesgadas interpretaciones como poner los cuellos en escotadas espaldas, en ocasiones totalmente abiertas, o colocar cola pingüino a las chaquetas masculinas.