
He aquí un claro ejemplo de cuándo un palabra de honor es una buena opción y cuándo no. El primer ejemplo lo representa la presidenta de la Academia, Ángeles González Sinde con su acertado vestido de David Delfín (ya se lo vimos a Bima Bosé lucirlo en la pasada edición de Cibeles). Sin duda aires nuevos en la Academia en todos los sentidos...
A su lado vimos a la ministra de Cultura, Carmen Calvo, a quien alguien le tendría que haber dicho que no siempre se puede lucir un escote merecedor de un vestido palabra de honor. Bien es cierto que los guantes tampoco le hacían ningún favor pues parecía que le apretaban un poquito...