
Para Inés Sastre la imagen del día a día es esencial en su trabajo. Cada uno en casa puede vestirse como prefiera pero no hay que tener miedo al tacón de 10 cm.
¿Que si tiene algún defecto? Claro está, nadie se libra de ellos. Por poner un ejemplo, ella misma dice tener los dientes de abajo un tanto descolocados y amarillentos. Además, es despistada y ella misma ha reconocido que a veces pone risa de caballo.
De cualquier manera la mayoría de los que la conocen dicen que es un ángel.