
Está claro que la madurez le sienta muy bien a la modelo y a sus 36 años está más guapa que nunca. Alejada de los excesos de algunas de sus compañeras, Judit ha logrado que no se le etiquete como 'guapa y tonta', demostrando que las modelos también pueden ser inteligentes. A lo largo de su extensa carrera ha sabido potenciar su principal arma, la sencillez, irradiando un halo de serenidad y clase allá por donde pisa.