
Procedente de familia humilde, comenzó a trabajar vendiendo fruta a los 11 años y, como ocurriese con Cenicienta, la carroza de la fama llamó a su puerta llegada su independencia, probando así suerte en las pasarelas.
Su fotogenia y su talento fueron rápidamente captados por los responsables de importantes firmas, que impulsaron su imagen y su fama.