
Quién le iba a decir a Mónica Bellucci que iba a convertirse en toda una estrella mundial. Y es que sus primeros pasos profesionales fueron encaminados a ejercer la abogacía, pero decidió ejercer de modelo para poder pagarse los estudios en la Universidad de Perusa. El glamour de la vida de modelo la llevó a abandonar sus estudios de derecho y a empezar una nueva vida.