
Esta donostiarra de 28 años, hija de una decoradora y un empresario, siempre quiso ser actriz aunque, como a sus padres no les hacía demasiada gracia, estudió dirección y montaje. Muy joven se trasladó a Madrid y se matriculó en la Escuela de Cristina Rota.Para poderse financiar los estudios, Marta trabajó como camarera e intervino en algunos anuncios televisivos. Nada más acabar, Joaquín Oristrell contó con ella para el filme Sin vergüenza, donde la joven interpretaba a Belén, una joven actriz que mantenía unas difícil relación con su madre. En estea película Marta demostró lo ecléctica que podía llegar a ser, mezclando cualidades tan dispares como la fragilidad, la entereza, la vulnerabilidad y la dureza.