2007-02-15 09:52:23 Por: Redacción

Pasarela Cibeles: tercera jornada

Los alternativos arriesgan y Vitorio & Lucchino pusieron el broche de lujo y pasión

Pasarela Cibeles: tercera jornada

Pasarela Cibeles: tercera jornada

David Delfín nunca deja indiferente. Tras cinco años de carrera, el diseñador malagueño siempre trae su clá a la Pasarela Cibeles y su espectáculo particular. Esta vez, el eje de su colección para el otoño-invierno próximos son las mudanzas y el traslado, bien de la vivienda o del pensamiento. Bajo esta metáfora elabora su ropa, siempre bien estructurada, y la acompaña de pequeñas obras creativas, como unas esculturas en forma de silla. Delfín, Amaya Arzuaga y Lydia Delgado, convertidos en los modistos más alternativos dentro de los diseñadores asentados, pisaron fuerte este miércoles, con sus riesgos. Y para el cierre, el derroche de lujo y pasión con acento español de los andaluces Vitorio & Lucchino."Emprender una nueva vida, embalaje, mudanza, retos, oportunidades". Así define David Delfín su propuesta. Los cuerpos de los modelos arropados por unas mantas rústicas que se atan con cuerdas dan idea de su intención, como las cajas de cartón y utensilios que colocó en el escenario y que iban llevándose a lo largo del desfile unos hombres de negro con pasamontañas. Respecto a la ropa, los trazos están muy definidos y pueden ser hasta clásicos, pero revisados con un toque sugerente. Así, algunos pantalones y faldas llevan colgando las perneras de un pantalón doblado, bien del trasero o del delantero. Hay una revisión muy creativa de los fracs o chaqués, divertidos y adaptados al cuerpo de la mujer; conjuntos camiseros adornados de arriba a bajo por rayas verticales; trajes de chaqueta - de hombre y mujer- bien de finas rayas metalizadas, o en negro, rematados con múltiples cremalleras; faldas y pantalones ceñidos con blusas transparentes...Para el frío, chaquetones de animados cuadros blancos y negros o cheviot en gris oscuro. Un trabajo limpio, en muchos casos de sastrería, que tiene un público arrollador. Los colores, sobrios, con abundancia del negro, granate o beige.Entre quienes se suman al furor Delfín -Miguel Bosé, Antonia Sanjuán- se encontraba incluso una dama de la refinada jet, Beatriz de Orleáns, que para la ocasión dejó en casa el tacón de aguja y se calzó unas deportivas.Amaya Arzuaga: Pelo de caballoLa burgalesa Amaya Arzuaga también es de las que escogen el camino del riesgo. Esta vez aplicó abundante pelo de caballo a vestidos y faldas, "que son más que una ornamentación para convertirse en pieza clave" de la colección, enfatiza. Su apuesta está enfocada a la tecnificación de tejidos, de manera que la seda se plastifica hasta dar un aspecto de plástico o fino cuero. El mismo elemento se acolcha con puntadas a mano y se adorna con rollos de punto. Por lo demás, sigue empleándose a fondo con el juego de volúmenes, con faldas abombadas, pliegues, pinzas o capas. Algunas en fucsia, son mínimas.Delicadeza: Lydia DelgadoMenos agresiva resultó la tendencia de Lydia Delgado. La creadora catalana presentó una colección delicada, con vestidos negros enrejados con formas de lazos o la sofisticación de los batines de satén para la noche. Pero juega a saltarse las normas a través de diminutos vestidos de colegiala -todas las modelos llevan zapato plano y calcetines- con puntos de picardía. El chal está descartado para la noche, y a cambio Delgado ofrece la alternativa de abrigos-chaleco que dejan ver las mangas de los vestidos.Vendemos todo: Vitorio & Lucchino"Toda lo que sacamos en la pasarela se vende", recuerdan Vitorio & Lucchino. Es decir, que dejan atrás los fuegos de artificio de la pasarela,"donde cada minuto es oro", para dejar ver su amplio muestrario de mujer-hombre. "Couture y olé’, titulan su colección de mujer, que es un canto a lo español y lo específicamente andaluz. Los volantes han quedado atrás, y a cambio hay encaje, gasa y terciopelo. Sus vestidos de noche tienen la espectacularidad de la casa, con tiras de encaje minuciosamente elaboradas, drapeados, toques de pedrería y un rojo pasión que homenajea el amor en el día de San Valentín -las modelos, de escarlata, brindaron un guiño a la fecha al final del desfile-. Tienen sus prendas un aire romántico, que pretende inspirarse en los colores y la atmósfera de Velázquez. Para más detalle han lanzado una colección de bisutería propia que recrea Las Meninas. El sport, sofisticado, ceñido, con cuero. Y para el hombre, una sastrería elegante que se va abriendo camino frente al predominio de sus colecciones de mujer.Vistosa colección: Miguel PalacioMiguel Palacio abrió la mañana con una vistosa colección en la que destacaron unos vestidos de piqué con pecheras adornadas a base de telas superpuestas, que van rematadas con pequeños botones redondos y dan un acabado original. En otra línea hay sugerentes vestidos, bien bordados en negro o los alegres estampados de flores, que se arman con hilo metálico.

Jesús del Pozo arriesga poco. Su estilo sigue marcado las caídas con vuelo de sus prendas, a base de pliegues, drapeados o superposiciones. También exhibió como novedad unas amplias faldas pantalón hasta los pies. Los tonos, apagados, van del verde oscuro, a los marrones y grises.A las puertas de Cibeles: Ion FizEn septiembre de 2005, el diseñador bilbaíno Ioz Fiz tuvo un sonado incidente con su socia, a la que acusó de robarle su colección, de impedir que la trajera a Cibeles . Pudo entonces rescatar un muestrario de anteriores propuestas para salvar la situación, y no volvió a la pasarela madrileña. Ahora, está a las puertas. Este joven creador exhibió su colección de temporada en el Museo Reina Sofía, y aunque está fuera del recinto oficial la dirección de la pasarela le está dando facilidades para volver a incluirle en los desfiles.Pero no por estar al margen del recinto oficial su vestuario tiene menos rango. La colección, divertida, alegre y original, está inspirada en la película que sobre El Mago de Oz dirigió Fleming en 1939. Traída al siglo XXI adquirió toques de modernidad. Dorothy, la protagonista, viste sencilla y natural; El Espantapájaros luce una línea campestre y a la vez urbana; El León Cobarde, toques clásicos de sastrería; y El Hombre de Hojata tiene un estilo metalizado y tecno.

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