2007-12-21 11:34:20 Por: Redacción

Feliz Nochebuena

Además de un menú excepcional, es importante la presentación del mismo

Feliz Nochebuena

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Mariscos, embutidos ibéricos, el tradicional cordero asado y los turrones y polvorones. Probablemente, ninguno de ellos faltará en las mesas de la mayoría de las familias españolas los próximos 24 y 25 de diciembre. Siempre nos esforzamos por deleitar a nuestra familia con un menú excepcional, pero también es muy importante presentarlo sobre una vajilla especial, una correcta iluminación en la mesa y acompañarlo de un buen vino. Igualmente, las bebidas típicas de estas fechas deben degustarse en una cristalería que ayude a apreciar los espirituosos navideños. Proponemos por ello, algunas claves para que la cena de Nochebuena sea la velada perfecta!El menú…

Normalmente los menús de la cena de Nochebuena se caracterizan por el exceso de alimentos encima de la mesa. No obstante, conviene recordar que es importante dejar espacio para los ricos y variados dulces navideños. Así, un buen menú de Navidad puede consistir en unos entrantes variados; a base de pulpo, patés, algún marisco ó embutidos. Los segundos a base de pescado pueden elegir como opción la dorada, la merluza o un buen bacalao, mientras que aquellos a base de carne pueden hacerlo con solomillo de ternera o el tradicional cordero asado.Los turrones; indispensables

Si nos centramos en el origen geográfico de la denominación, parece ser que el origen del turrón se concreta en el Levante español y Cataluña, fundamentalmente, en la actual Girona. A partir del año 1100, la elaboración del turrón fue un complemento a la economía familiar de los agricultores que comercializaban almendras, avellanas y otros productos secos en un clima mediterráneo, ideal para ello. Alicante sigue siendo en la actualidad el mayor productor de turrones del país, y hoy en día la variedad es infinita; además de los tradicionales "duro" y "blando", merece la pena degustar los de frutas, de chocolate etc. Tampoco deben faltar en la mesa navideña los mazapanes, las trufas y los polvorones.Vinos y Champagne

En una mesa navideña no puede faltar un buen vino blanco, si el menú consta de mariscos y pescados. Las carnes irán por supuesto acompañadas de vino tinto, y se recomienda utilizar un vino rosado espumoso para los aperitivos.En cuanto al champagne debemos saber que se clasifican en distintos tipos, atendiendo a la naturaleza del licor de dosage o de expedición:

- Champagne no dosificado ("extra-brut"): El contenido de azúcar varía de 0 a 6 grs., por litro.

- Champagne "brut"; Tiene un contenido de azúcar inferior a 15 grs., por litro. Es muy poco azucarado.

- Champagne "extra-dry": Cuenta con un contenido de azúcar que varía entre los 12 y 20 grs., por litro.

- Champagne seco: Es un champagne cuyo contenido de azúcar varía entre 17 y 35 grs., por litro.

- Champagne semi-seco: Es más azucarado que el seco. Su contenido de azúcar varía entre 33 y 50 grs., por litro.

- Champagne dulce: Es el más azucarado. Contiene más de 50 grs., de azúcar por litro.Además, el anfitrión de la cena debe tener en cuenta que el champagne debe enfriarse despacio. Para alcanzar los 6-80C de temperatura, el mejor método consiste en sumergir la botella en una cubitera con mezcla de agua e hielo durante 20 minutos o media hora. En caso de no disponer de cubitera, la botella puede enfriarse en la parte menos fría del frigorífico durante medio día (nunca más tiempo porque el champagne pierde carbónico y, por tanto, propiedades).Asimismo, debe servirse a una temperatura de 6 a 80C. Teniendo en cuenta que al contacto con la copa se calentará un poco, el champagne así servido será bebido a la temperatura ideal de 8-120C. Si se sirve demasiado frío o helado, pierde todo el sabor; si está excesivamente caliente, se hace pesado, pierde el aroma y la espuma desaparece.La mesa perfecta

Una de las tendencias con más empuje es la que apunta al empleo de servicios de mesa monocromáticos. En este sentido, los clásicos platos dorados o plateados acompañados de vasos de fino cristal serán una de las apuestas con mayor éxito. Por otro lado, tonos como el rosa chicle o el azul cielo se hacen un hueco en las celebraciones de aire atrevido. En los hogares de corte clásico, impera el elegante blanco, con o sin dibujos, o el dicharachero rojo. En cualquier caso, la mesa en la que cenaremos estas navidades atraerá todas las miradas.En cuanto a la cristalería, es recomendable huir de estilos demasiado modernos, ya que puedan equivocar las funciones propias de cada copa y sembrar confusión sobre cuál es la adecuada para contener el agua o el vino. Asimismo, se aconseja al anfitrión ser comedido en la elección de los tonos de la cristalería y decantarse siempre por una apuesta segura.A la hora de vestir la mesa, se aconseja huir de la profusión de elementos decorativos, así como de los complementos excesivamente voluminosos. De esta forma, propone el empleo de detalles, tales como candelabros o centros de mesa de diseños bajos, que proporcionen un toque de distinción, pero sin aislar al invitado del resto de comensales ni obstaculizarle en sus movimientos en la mesa.

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