Insuficiencia Renal Crónica

Insuficiencia Renal Crónica

Insuficiencia Renal Crónica

Había adelgazado varios kilos y llevaba tiempo con una extraña sensación de malestar y cansancio. Blanca V., empleada de una librería, 39 años, casada y con dos hijos pequeños, tenía además dolores de cabeza frecuentes.El médico de cabecera le detectó tensión arterial alta y mucho estrés y le recetó un antihipertensivo y un ansiolítico. "Como pasaban las semanas y no me sentía mejor, fui al endocrinólogo que me había puesto a régimen hacía unos años y le pedí un chequeo", cuenta Blanca. Tras varias pruebas más, el especialista le diagnosticó neuropatía (enfermedad renal) moderada."Hoy sé que tengo que cuidarme para conservar al máximo la función renal y evitar la necesidad de una diálisis o un trasplante de riñón", explica Blanca. "Lo que aún no comprendo es que mi médico de cabecera no pidiera un análisis de orina al oír mis síntomas, cuando esa prueba tan sencilla puede ser suficiente para dar la voz de alarma". Este no es un caso aislado. Según el estudio EPIRCE (realizado por la Sociedad Española de Nefrología y el Ministerio de Sanidad), 4,4 millones de españoles (el 10% de la población) padecen una enfermedad renal crónica y la mitad sufre insuficiencia renal crónica, la mayoría sin saberlo.Si la función renal es de menos del 25%, las probabilidades de necesitar diálisis o un trasplante son muy altas. "A diferencia de lo que ocurre con otras patologías prevalentes, como la diabetes o la en-fermedad cardiovascular, ni la comunidad científica, ni los responsables sanitarios, ni el público son plenamente conscientes de esta epidemia y de la necesidad de tomar acciones urgentes frente a ella", explica el dr. Ángel Luis M. de Francisco, presidente de la Sociedad Española de Nefrología. "Se calcula que unas 45.000 personas están en tratamiento renal sustitutivo ?con diálisis o trasplante renal? por pérdida completa de esta función", afirma. Según este especialista, en los próximos 10 años, la cifra puede aumentar en un 50%, tanto por el envejecimiento de la población como por el aumento de otros procesos crónicos, como la diabetes del tipo 2 o la hipertensión.ConsecuenciasPor todas estas razones, los expertos reclaman la estrecha colaboración entre centros de Atención Primaria, profesionales de otras patologías y los servicios de Nefrología. Sobre todo, es necesario informar de los factores de riesgo y de las graves consecuencias de la enfermedad. "En personas con diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedad cardiovascular o con antecedentes familiares de enfermedad renal y mayores de 60 años en general hay que difundir la importancia de "chequear" regularmente la función renal, para poder actuar a tiempo en esta patología", asegura el dr. De Francisco.Multitud de síntomasSituados en la parte media de la espalda, uno a cada lado de la columna, los riñones son órganos vitales que filtran la sangre y ayudan a mantener su equilibrio químico, excretando, a través de la orina, residuos metabólicos del organismo (urea, creatinina, potasio, fósforo…). En esa tarea, procesan a diario unos 190 litros de sangre y producen unos 1,9 litros de orina (exceso de agua y desechos). Si ambos riñones están sanos, la función renal es del 100%. Si es menos del 25% es sinónimo de problemas de salud graves. Una función renal menor del 10% o del 15% impide vivir mucho tiempo sin diálisis o trasplante renal. Algunos síntomas de insuficiencia son: malestar, cansancio, hipertensión, cefaleas, pérdida de peso, calambres, anemia, picores, náuseas, pérdida de agudeza mental, heces oscuras, tono de piel amarillento/pardo?El problema es que, a menudo, esos síntomas no dan la cara hasta que la enfermedad está avanzada. Entre las causas más frecuentes que producen insuficiencia detacan:1. Diabetes mal controlada, tanto juvenil como del adulto.
2. Hipertensión no tratada o infratratada.
3. Nefropatía obstructiva, cuando el flujo de orina se ve bloqueado (cálculos o tumores), o bien cuando la orina retorna a los riñones desde la vejiga, por una obstrucción en ésta.
4. Obstrucción de la arteria renal.
5. Exposición a productos tóxicos, como combustibles, disolventes, plomo, etc.
6. Otras enfermedades como riñones poliquísticos, infección renal o glomerulonefritis, lupus eritematoso, aterosclerosis, enfermedad de células falciformes…
7. Envejecimiento.
8. Enfermedad renal congénita y complicaciones de la insuficiencia renal (retención de líquidos, aumento de los niveles de potasio en sangre, anemia, fragilidad ósea, úlceras estomacales, piel seca, insomnio…).Claves de prevenciónPara proteger la función renal, los médicos recomiendan una tensión arterial de 130/80 mm Hg o menor. Hoy se sabe que ciertos antihipertensivos ?los inhibidores de la enzima convertidota de angiotensina (IECA) y los antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARAII)? protegen más la función renal que el resto. Además, una dieta baja en proteínas y sal puede frenar el avance de la enfermedad. Con el tiempo, el médico puede recomendar también una dieta baja en potasio y fósforo. Asímismo, los analgésicos de uso común (aspirina, paracetamol, ibuprofeno…), la exposición a productos tóxicos (disolventes, combustibles, metales pesados…) y las pruebas de contraste (potencialmente tóxicas para los riñones) deben ser evitados.