
Dominar el arte de no ceder ante las presiones ajenas requiere de ciertas habilidades.
Parece sencillo, pero, en ocasiones, nos cuesta demasiado. Dominar el arte de no ceder ante las presiones ajenas requiere de ciertas habilidades. Ahí van algunas claves.
A tu jefe/a, cuando te pide algo que excede tus funciones. Si hay confianza puedes decirle: "Esto no me corresponde a mí. Si quieres que lo haga yo, tendré que dejar lo que estaba haciendo. Dime si prefieres que siga con lo otro o me ponga con esto, porque hacer las dos cosas no es posible".
A tus hijos, cuando te piden "chuches" y no quieres que los coman. Diles que las pueden tomar en pequeñas cantidades y sólo de vez en cuando porque son perjudiciales. Si aún así las piden, argumenta: "Sé que te apetecen, pero hoy no toca y aunque insistas va a seguir siendo no".
A tu madre, que espera que vayas de visita cuando a ella le apetece. Este tipo de exigencias pueden significar cosas muy distintas: que se siente sola, que nos pide un poco más de atención... Háblale en tono cariñoso: "Ese día no me viene bien, pero sabes que te quiero y que iré a verte en cuanto pueda".
A una persona que te pide dinero o algo que no quieres prestar. Hay que denegar las cosas con respeto y sin excesivas explicaciones, por ejemplo: "Hay cosas que no me importa prestar, pero otras no quiero dejarlas, ni siquiera a las personas que aprecio y en quienes confío plenamente".
A una amiga que te pide favores continuamente. Si tienes suficiente confianza, esa cercanía y proximidad te permitirán echar mano del sentido del humor. Prueba con: "Querida amiga mía, a partir de hoy te va a tocar a ti hacerme un favor a mí y es no pedirme tantos favores...".
A un "pretendiente" que te pide el teléfono y no te apetece dárselo. Lo mejor es denegarlo abiertamente y con respeto, para no crear falsas ilusiones: "No voy a darte mi teléfono, lo siento. Nuestras expectativas no son las mismas y prefiero dejarlo claro desde el principio".
A tu pareja, cuando te propone un plan que no te apetece. Con nuestro compañero/a siempre tiene que haber confianza para decir: "Esto no me apetece nada. ¿Pensamos otro plan que nos apetezca a ambos?".
¿Qué anticonceptivo prefieres?