El amor no entiende de signos

El amor no entiende de signos

El amor no entiende de signos

El amor no entiende de signos del zodiaco. Y es que a pesar de lo que se ha creído durante muchos años, un estudio de la Universidad de Manchester parece haber encontrado más de 10 millones de pruebas contra la astrología. Así, una de las conclusiones más importantes de esta investigación, llevada a cabo por el sociólogo británico David Voas, dice que quien busca el amor a través de los astros pierde el tiempo y el dinero.Voas encontró una tabla censal en la Oficina de Estadística Nacional de Reino Unido que relacionaba signos astrológicos y parejas casadas. Se dio cuenta de que existía una pequeña tendencia de la gente del mismo signo a casarse entre sí. Así las cosas, solicitó una nueva tabla que incluyera al detalle el día y el mes de nacimiento de cada miembro del matrimonio.Lo primero que comprobó es que ni siquiera los astrólogos están de acuerdo en qué signos casan bien y cuáles no, ni en el grado de afinidad entre ellos. De todos modos, buscó pruebas de "cualquier" combinación de signos que fuera más o menos frecuente de lo esperado por azar en el censo de Inglaterra y Gales. «Si se diera la más mínima tendencia de que los Virgo se sienten atraídos por los Capricornio o de que a los Libra les gustan los Leo, debería reflejarse en las estadísticas matrimoniales.Más aún. En un punto de la investigación se percató de que en la tabla de la Oficina de Estadística Nacional, la tendencia a matrimonios del mismo signo que le había llamado la atención en un principio, se debía, en realidad, a un error en las respuestas al censo.Así, al rellenar los impresos, el miembro de la pareja encargado de hacerlo había escrito su fecha de nacimiento también en la casilla correspondiente a la de su "partenaire", y de ahí venía la extraña coincidencia.El estudio sobre 10 millones de matrimonios -20 millones de personas- demuestra que no hay ninguna prueba de la influencia de los astros en el amor. «Los números son exactamente los que predijimos basándonos en el azar».