2008-02-26 14:11:37 Por: Redacción

La belleza de mi amiga me abruma

Los problemas con las amigas en una adolescente son una reedición de viejos conflictos infantiles

La belleza de mi amiga me abruma

La belleza de mi amiga me abruma

La "amiga del alma" ocupa un lugar muy importante en la vida de la adolescente. Es a la que se le cuentan los secretos más íntimos. Con ella, se comparten las mismas dudas y se trata de encontrar nuevas respuestas. Además, juntas se viven nuevas experiencias y se descubren nuevos horizontes vitales. Con frecuencia, parece como si no tuviera defectos, por lo que existe un intento por parecerse a ella en busca de su ideal. La relación con esta amiga íntima suele ser muy intensa y puede convertirse en una fuente de malestar si la perfección que se le atribuye resulta excesiva y se sale perdiendo en la comparación. En tales casos, se le concede el lugar de la mujer "perfecta" y, al sentirse más fea a su lado, comienza la retirada del juego de la seducción, hasta el punto de dejarle el chico elegido.Una adolescente de 15 años contaba sus dificultades porque siempre tenía una amiga guapa que le fastidiaba el placer de sentirse bien. Claudia (nombre ficticio) hacía una pregunta interesante al final de su relato. ¿Le pasaba a ella algo que le hacía elegir siempre amigas con las mismas características? Claudia comentaba que, desde pequeña, se había sentido acomplejada por su físico ya que casi todas sus compañeras eran más guapas que ella: "Tuve una amiga que me hundió moralmente a los 11 años al decirme que yo era más fea. Esta etapa está superada, pero ahora tengo otra amiga que tiene ciertas cualidades físicas –mucho pecho– y siempre llama la atención. Eso me hizo recordar momentos ya vividos. Pero, hace poco, empezó a incitar al chico que me atraía y al que, supuestamente, yo le gustaba. Ella aprovechó sus cualidades físicas y le pidió salir. Él quiso saber mi opinión y yo, para no ser un obstáculo, le dije que no me importaba. Vuelvo a sentirme como "la amiga de la chica guapa", a pesar de que mis amigas y mis padres me dicen que no soy fea. Me deprimo porque tengo un poco de celulitis, aunque intento remediarlo haciendo ejercicio.Pero como mucho y de lo que no debo. Mi madre y mi abuela, que tiene un poco de sobrepeso, no paran de decirme que voy a engordar muchísimo. Algunas veces he pensado en provocarme el vómito o incluso en el suicidio, pero siempre me echo atrás. ¿Por qué me siento tan mal conmigo misma? ¿Por qué los chicos no se fijan en mí? ¿Qué puedo hacer para conseguir un cuerpo perfecto? ¿Sigo algún tipo de pauta para elegir a mis amigas o soy yo la rara?", dice en su carta.Por lo que cuenta, Claudia imagina que sus amigas tienen algo que ella echa en falta: son más guapas, tienen más pecho... y, entonces, les cede su lugar, incluso les deja el chico que le gusta. Renuncia a él porque siente que no puede competir con ellas. En estos momentos de su vida, su cuerpo se encuentra en una plena eclosión y no puede hacer valer su identidad, por lo que vuelve la idea de la infancia de que es menos que otra. Además, la madre y la abuela aparecen como referencias importantes.Quizá haya cierto rechazo por su parte hacia algunas características de las mujeres de su familia con las que no se quiere identificar, entonces se imagina un cuerpo perfecto. La primera mujer con la que las chicas se identifican es la madre. Si en este proceso se dan dificultades, la organización de la feminidad queda herida. Los problemas de relación con las amigas y el entorno social en una adolescente son una reedición de antiguos conflictos infantiles, que intentan resolverse en esta época. El problema de Claudia se encuentra en sus conflictos psicológicos. Me pregunta qué puede hacer para tener un cuerpo perfecto. No existe el cuerpo perfecto. Esa es una fantasía que sólo le hará sufrir.

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