El humor, un don preciado

El humor, un don preciado

El humor, un don preciado

Para poder hacer frente a las situaciones difíciles que la vida nos plantea, el psiquismo necesita distensión. El humor es esa licencia que encuentra el ser humano para sobrellevar el malestar. Aunque no todas las veces que quisiéramos viene en nuestro auxilio liberándonos de la angustia, el dolor, el pesar o el enfado. Se trata de afrontar la realidad, en lugar de negarla, lo que nos permite reírnos de nosotros mismos, no de los demás.El padre del psicoanálisis, el austriaco Sigmund Freud, entendía el humor como "una de las operaciones psíquicas más elevadas, un recurso para ganar placer a pesar de los afectos penosos que lo estorban". Precisamente, reemplaza a esos sentimientos, de ahí su función liberadora.SALUD PSÍQUICAMediante la broma, el sujeto desplaza los afectos que se originan en una situación de aflicción y se libra de exteriorizarlos. Freud dice que en ese proceso se encuentra la esencia del humor. En su trabajo El chiste y su relación con el inconsciente, habla del placer humorístico y, para ilustrarlo, elige el caso más grosero, el llamado "humor de patíbulo o negro". Por ejemplo, el reo exclama cuando lo llevan a ejecutar, un lunes: "¡Vaya, empieza bien la semana!". Evidentemente, éste es un caso extremo, pero también es la manera que encontramos de relativizar los momentos difíciles.Freud, en su artículo El humor, describe que, a través de ese recurso, la persona encuentra la vía para hacerse con lo inquietante, con lo que puede sobrepasarle de la vida cotidiana. Es la forma de rehusar el sufrimiento, de triunfar sobre el infortunio del mundo real, sin perder la percepción de la realidad, es decir, sin abandonar la salud psíquica. El "yo" se niega a sentir el dolor que le ocasiona la realidad y, en palabras de Freud, "se empecina en que los traumas del mundo exterior no pueden tocarlo, y aún muestra que sólo son para él ocasiones de ganancia de placer". Nos podemos defender de los problemas, transformándolos en algo diferente.Las claves subjetivas: Explicación infantil.El humor recuerda la forma en la que el niño pequeño convierte la difícil experiencia que supone para él la ausencia de su madre en un juego. El hecho de aparecer y desaparecer lo transforma en "¡aquí está!, ¡aquí no está!", que tanto le divierte.Las claves subjetivas: La teoría de Freud.El médico y neurólogo austriaco define la capacidad de poder hacer humor (reírse de una situación o de uno mismo), como "un don precioso y raro". Esa posibilidad se construye en la infancia, en la relación con los otros significativos y a lo largo de toda la vida.Las claves subjetivas: Menos infelicidad.Como dice la doctora en psicoanálisis Marta Gerez-Ambertín: "El humor no hace a nadie más feliz, pero al menos permite una cuota menos de infelicidad".Victoria Queipo