Silvia Tortosa, actriz

Silvia Tortosa, actriz

Silvia Tortosa, actriz

“¿A qué actriz se le ocurriría comenzar su carrera coincidiendo con la explosión del cine de destape?”, se pregunta retóricamente Silvia Tortosa en Mi vida oculta (Ed. Planeta). Esta “especialista en patinazos espectaculares” repasa en sus memorias una agitada vida amorosa que incluye “alcohólicos, drogadictos, pichitas flojas, simuladores de orgasmos y cascarrabias”. A sus espléndidos sesenta años -“uso los tironcitos y el bótox cuando lo necesito”- la actriz catalana se desnuda por dentro desde su chalet madrileño de Puerta de Hierro. -¿De qué vive?-Soy muy meticulosa con mis finanzas. Nunca he vivido de un hombre. Mis padres me enseñaron muy bien: “Niña, tú gánate la vida y no dependas de nadie para comer, después haz lo que te dé la gana”. Desde mi primer trabajo empecé a ahorrar, para mis gastitos y mi libro de Vida sexual sana, ja, ja. Hice mi primer testamento con quince años. Tenía 300 pesetas en el banco.-Siempre orgullosa de su independencia económica.-No he tenido vocación de mujer florero. En cine no he hecho lo que hubiera deseado, pero acabo de cumplir sesenta años y soy una privilegiada. No tengo la espada de Damocles de una hipoteca. Pero me he privado de muchas cosas, siempre he tenido coches de seguna mano, y cojo mucho el metro, así tengo contacto con la realidad y compruebo que no soy diferente a los demás.-¿Por qué ha escrito este libro?-Creo que la gente tiene de mí la imagen de una mujer distante, guerrera; otros me ven como una musa del destape. La mejor forma de explicar cómo soy era contando mis reacciones a situaciones dolorosas. Al recordar mis relaciones de pareja he podido posicionarme respecto a la droga, la prostitución, la crueldad en el mundo del espectáculo hacia las actrices a partir de los 40 años-¿Dónde aparca el pudor al hablar de sus idilios, frustraciones sexuales y hasta menstruaciones?-Mi pudor está muy bien aparcado. Cuento muchas vicisitudes de cama desde un prisma tierno y respetuoso, siempre sincero. No me meto en temas escabrosos, porque ser hiriente no va conmigo.-Mantiene diálogos con su Bugs Bunny-Es un personaje que me invento, un conejito, mi libido, mi yo más instintivo y primario, coautor y coprotagonista de mi vida oculta. Le consulto, espero sus reacciones, no me fío de sus indicios A través de él cuento cosas que, puestas en mi boca, resultarían duras.-¿Es su conciencia uterina?-No. Es lo que mi libido me dicta respecto a los hombres. Mi conciencia pertenece a mi parte intelectual, y me sirve para hablar de temas como la mutilación genital femenina.-Dolce Vita y demás circos rosas se frotan las manos-Iré a los programas que la editorial considere oportunos para la promoción. No voy a destapar nombres que no aparecen en el libro. Lo advierto: doy infinidad de pistas falsas. Puede parecer que hablo de un señor muy popular, y no es él. Soy respetuosa, podía haber dicho cosas muy dolorosas, pero no he escrito este libro para destripar a nadie.-Se fue a La selva de los famosos, como otros personajes en horas bajas en busca de popularidad.-¿He tenido tantas oportunidades de estar en el ojo público! Por motivos profesionales y personales, de amistades, de arrimarse al sol que más calienta Y no las he aprovechado. Me preocupa muy poco estar en el ojo público.-Ha tenido muy mala suerte con los hombres.-Un poquito. Pero no me quejo, todos acabamos tropezando con lo que hemos buscado. Yo he dado una imagen de mujer equilibrada cuando soy vulnerable e insegura. He sido un imán de hombres problemáticos, y casi todos han resultado lobos con piel de cordero. Han mantenido el tipo durante un tiempo y después ha surgido su verdadera faz. Pensaban que estando a mi lado yo arreglaría su vida.-Su primer marido, a los veinte años, fue su profesor de la Escuela de Arte. Durmieron como hermanos todo el matrimonio.-Fue una situación que nos hizo mucho daño a los dos. Estoy convencida de que él era tan virgen como yo, sometido a una familia magnífica pero de fuertes convicciones religiosos. Yo era muy joven y el mundo de la cama lo tenía muy tangencial; Bugs Bunny estaba a medio despertar Me alegra mucho que hoy esté felizmente casado con una esposa guapísima y tenga hijos.-La anulación eclesiástica de aquel matrimonio exigió una revisión ginecológica para acreditar su virginidad.-Eran las postrimerías del franquismo, la Iglesia católica tenía una fortaleza extraordinaria. A no ser que tuvieras mucho dinero, el único motivo de anulación de un matrimonio era que no se hubiera consumado. Fue una de las experiencias más traumáticas y dolorosas de mi vida.-Su segundo compañero, un actor alcohólico, la culpó de sus adicciones cuando usted le abandonó.-No se lo reprocho, todo el mundo tiene derecho a defenderse. Me callé cuando murió porque no era el momento de sacar los trapos sucios. Si todos los hombres que he abandonado se hubieran convertido en alcohólicos En sus momentos de lucidez tenía que saber cómo se había autodestruido. Toda la profesión sabía desde hacía tiempo que era alcohólico, su matrimonio anterior había naufragado por eso.-En el puente aéreo conoce a un americano que se convierte en su segundo marido. Chuck Davis fue el gran amor de su vida. Murió a los cuatro meses de estar casados.-Ha habido grandes amores en mi vida He escrito otro libro sobre mi historia de amor con Chuck, tan bonita y atípica que puede consolar a todas las personas que han perdido un ser querido.-Su tercer marido, Dave, era un viejo amigo de Chuck. Pero desde el principio tenía el presentimiento de que iba a salir mal.-Sí. Al poco tiempo de haberme casado me di cuenta de que, aparte de que Dave era un hombre estupendo, apareció en un momento en que yo necesitaba cariño, estaba insomne, anémica. Y mis suegros, encantados con este ser milagroso. Ha sido una constante en mis relaciones: las madres de mis maridos me han adorado, porque no me han visto como una nuera. Al no tener yo ni hijos ni hermanos, han sabido que no iba a robarles a su niño, sino que me integraría en su familia como una hija más.-¿Y cuál es su estado civil actual?-No lo sé He estado casada varias veces, tampoco las cuento todas en el libro. Ahora vivo sola, y una de las tristezas de mi vida es no estar enamorada. La hoz y el Martínez, Susana quiere perder eso, Niñas, al salón Silvia Tortosa no ha tenido suerte en el cine. La presentadora del mítico Aplauso encontró respetabilidad en el teatro y los dramáticos televisivos. Con residencia entre España y Estados Unidos, su último protagonista lo ha tenido en el culebrón de Televisión Española La dársena de poniente.-Lamenta que el destape cercenara su carrera de actriz.-Me etiquetó como señora de buen ver. No ocurrió en el teatro y la televisión, donde he tenido críticas maravillosas haciendo Dostoievski, Valle Inclán, Tirso de Molina Con eso me he ganado la vida. Pero el cine era mi vocación original, y me pilló el destape maldito. Rodé una o dos películas de aquellas, y no reniego. Pero no era lo mío. Y como no podía hacer cine del interesante porque había que ser muy de izquierdas, racial y progre En el cine del destape nos mezclábamos actrices de verdad con putas embrionarias. Como se doblaban las voces, bastaba una señora con buenas cachas y sin vergüenza. Después venía una actriz estupenda y anónima a ponerle la voz. La gran diferencia es que hoy las putas están orgullosas de serlo. Van a un programa y proclaman orgullosas que han echado cinco polvos a un señor casado y con hijos. No sé si eso es ser puta, pero se le parece mucho; al menos, lo declaran y se dejan torturar en esos programas.-En 1988 escribe y protagoniza su mayor éxito en cine, La señora, que incluye un desnudo integral. ¿Cómo se come eso?-Hombre! Fue mi infantil venganza, una pataleta. Tenía una espinita clavada: en su día, me habían llamado mojigata por negarme a hacer las segundas versiones de películas con escenas de sexo más atrevidas. Y cuando aquella moda pasó me dije: ahora me toca a mí. En el póster aparezco masturbándome. Y en la película tengo un desnudo estático de pie, en el que la cámara me hace un barrido de pies a cabeza con Bugs Bunny teñidito, rizadito y hermosísimo.

 

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