Alejandría

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Símbolo de tolerancia y conocimiento, la legendaria Biblioteca de Alejandría, que concentraba todo el saber de la Antigüedad, ha resucitado de resucitar. Y con ella, el espíritu de una época ya perdida.Después de más de 2.000 años de su presunta destrucción por César, una de las desaparecidas maravillas del mundo antiguo se consiguió resucitar de las arenas tras ocho años de obras faraónicas con el propósito de devolver a Egipto su antiguo esplendor.Según Plutarco, Alejandro el Grande fue visitado en sueños por Homero, abandonó inmediatamente su lecho y se dirigió a Faros. Le pareció el emplazamiento ideal para lo que había planeado realizar, así fundó la ciudad de Alejandría, que continúa siendo el mejor puerto de Egipto.Alejandro quiso trasladar en seguida la capital de Egipto allí, pero la ciudad habría de esperar 100 años aún para eso. Alejandro murió en plena juventud, por lo que no pudo ver su sueño hecho realidad. En el 323 a.C. su general Ptolomeo trasladó la Administración y su residencia; allí fundó su propia dinastía.En plena guerra civil romana, Julio César persiguió a Pompeyo hasta Alejandría, donde tuvo noticia de su muerte y de una nueva guerra civil, esta vez egipcia, que había estallado entre Cleopatra y su hermano Ptolomeo Xlll. César intervino a favor de Cleopatra, quemando las naves de Ptolomeo. En el fuego se perdieron 700.000 volúmenes. Algo que la nueva Biblioteca recupera a base de nuevas tecnologías. Colgada en Internet y dotada con más de ocho millones de libros y de 100.000 manuscritos, la biblioteca alejandrina empieza a presumir de nuevo.Uno de los atractivos es el friso escultórico que cubre los muros. Desde lejos, parece un conjunto de jeroglíficos, algo así como la piedra Roseta y un muro de granito de Asuán; de cerca, se descubren sus secretos: el friso contiene todos los tipos de caligrafías, de la escritura árabe a la china, de la georgiana a la eslava.En la ciudad, otro de los encantos lo constituye a comida egipcia, una deliciosa combinación de sabores mediterráneos, africanos y árabes. Los egipcios toman tanto carne como pescado. Es aconsejable probar las deliciosas gambas gigantes con salsa de ajo de Alejandría denominadas gambari. Un restaurante especializado en pescado aquí es el Abu Quir y un hotel muy recomendable el Sheraton Montazah****, frente a la playa y con vista aérea sobre el palacio de verano del rey Farouk.

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