Dinosaurios en La Rioja

Dinosaurios en La Rioja

Dinosaurios en La Rioja

El río Cidacos y sus pequeños afluentes han excavado un profundo valle entre Soria y La Rioja, en un paraje dominado por las inhóspitas sierras de Yerga, Alcarama, Las Cabezas y la Hez. En este escenario de montañas gastadas y barrancos resecos se esconde uno de los tesoros de Europa: las icnitas (huellas fósiles) de los dinosaurios que hace 120 millones de años poblaron La Rioja.Estos vestigios tienen su origen en el Cretácico, cuando el área que se extiende hasta localidades como Muro de Aguas, Ambasaguas, Cornago, Igea y Grávalos era una inmensa marisma. Solas o agrupadas, el capricho geológico ha permitido que las huellas de estos fantásticos animales se hayan conservado hasta nosotros.La ruta de los dinosaurios es un amplio paseo por los diferentes yacimientos de la zona, entre los que destacan por calidad y número de rastros el que está enclavado en Enciso y Munilla, en el curso alto del Cidacos.Enciso es el último pueblo de La Rioja camino de Soria. Tuvo una importante industria textil durante los siglos XVII y XVIII, pero la fuerte emigración de los años 50 estuvo a punto de despoblar la villa. Su castillo ruinoso hace que aún conserve su aspecto medieval y la parroquia fortificada de Santa María de la Estrella, construida entre los siglos XIV a XVII, vigila desde lo más alto. La iglesia de San Pedro, con torre románica del siglo XII, y un puente románico completan el conjunto.El Centro Paleontológico se encuentra cerca de la plaza. Está destinado al estudio y exposición de los yacimientos de la zona. Información y reservas en el teléfono 941 396093. Los yacimientos se reparten alrededor de Enciso. Son muy numerosos pero se pueden visitar todos en un día. Los más importantes están bien señalizados.Destacan Virgen del Campo, donde se aprecian las huellas de un dinosaurio cazador que persigue a otro; La Senoba, cerca de Garranzo, donde abundan los rastros, y Valdecevillo, que conserva las pisadas de un terópodo (carnívoro). Barranco arriba hay pisadas de un grupo familiar herbívoro (2 adultos y una cría) y 59 huellas de un saurópodo que caminaba a cuatro patas.Más lejos, en el municipio de Poyales, aparecen las impresiones de un teroplantígrado, descrito aquí por primera vez, y en La Cuesta de Andorra del pueblo de Navalsaz hay icnitas de un gran ornitópodo (antepasado de las aves actuales).La señorial MunillaLa próxima localidad de Munilla tuvo un amplio desarrollo ganadero y textil en los siglos XVII y XIX. Llegó a tener 2.360 habitantes en 1840, pero también ha sufrido con la emigración. El conjunto urbano es espejo de pasados esplendores. Destacan la parroquia de Santa María, del XV, y la de San Miguel, de piedra y ladrillo, gótica de siglos XIV y XV, con retablo barroco de 1622.En las cercanías del pueblo, en el Barranco de la Canal, se localiza un rastro de 33 huellas de brontosaurio, un reptil que podía medir 50 metros. También hay icnitas en las pizarras de Peñaportillo. Una buena idea es comer en el Círculo de Munilla (tel. 941394112), especializado en cabrito asado, aunque en invierno cierra de lunes a jueves. El albergue juvenil Hayedo de Santiago, en Munilla, (tel. 941394213) es una buena opción de alojamiento, junto a otras muchas que se ofrecen en la vecina Arnedillo.La mejor forma de llegar es la autopista A-68 Bilbao-Zaragoza, salida 15 (Calahorra/Arnedo) y LR-115 a Enciso, Munilla y Soria. Desde Madrid se debe alcanzar Soria, coger dirección Logroño y nada más llegar a Garray, a los pies de las ruinas de Numancia, tomar la carretera comarcal 115.

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