2008-02-05 13:27:34 Por: Redacción

Islas Cies, regreso al paraíso

Su costa oeste se caracteriza por la altitud y dureza de sus abruptos acantilados

Islas Cies, regreso al paraíso

Islas Cies, regreso al paraíso

La mejor playa del mundo, así se refirió a «Rodas» el diario británico «The Guardian», y no precisamente en referencia a la isla griega del dodecaneso, sino a la gallega situada en las pedregosas Islas Cíes. Muchos novios tienen ya este paraje natural que se erige en el océano atlántico, y que ahora une a su patrimonio natural la riqueza de ser apreciado por ojos extraños e independientes. Ya se puede afirmar sin lugar a dudas que el Parque Natural de las Islas Atlánticas ha robado algún que otro pretendiente al tan recurrido Mediterráneo.¿Y quién habló del Caribe? Tan incomparable es su belleza como incalculable su valor. La singularidad de su flora, fauna, geomorfología y paisaje hacen de las cuatro rocosas, Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada, la mejor opción para un viaje inolvidable. De fina arena sus dunas y playas, y transparente el agua, trasladan al viajero hasta un espectacular entorno lleno de frondosos pinares y rocosos acantilados.Retiro espiritual de diversas órdenes religiosas en la Edad Media, cobijo de piratas, propiedad de la nobleza, comarca de pescadores o, incluso, fábrica de salazón, esconden en su historia multitud de anécdotas y aventuras que suman a su riqueza natural los más preciados tesoros culturales, como castros de la Edad de Hierro o reliquias romanas. No obstante, lo primero que llama la atención una vez se pone el pie en ellas es lo impresionante de su flora y las numerosas aves que componen una de las mayores reservas que se pueden encontrar en todo el litoral español. Y también sus fondos acuáticos, de una gran riqueza biológica.Estas tierras acogieron pobladores de diversa procedencia hasta los años 70. Hoy las cosas han cambiado. Una de sus islas, la de Ons, sigue resistiéndose a convertirse en desierta. Un pequeño grupo de habitantes, que se cuenta con los dedos de las manos, vive aún en ella. Situadas en las bocas de las Rías Bajas —cobijo de sus principales puertos—, siguen custodiadas por los cañones de los buques hundidos frente a sus faldas en las numerosas batallas que presenciaron como invitadas de honor. En 1980 el archipiélago fue declarado Parque Natural.Aunque no todas las islas tienen conexión por ferry, sí se puede acceder por este medio a las principales, enlazadas por mar con ciudades —Vigo o Marín— y villas costeras turísticas como Sanxenxo, Baiona o Cangas. Además, son frecuentadas por numerosas embarcaciones de recreo tanto particulares como de alquiler. Son muchas las empresas de la zona que han sabido sacar partido a esta atracción turística de primer orden, poniendo a disposición del cliente todo un sinfín de opciones. Lejos de las masificaciones de otros lugares como el Mediterráneo, el acceso al Parque ha sido limitado a un número de personas —2.200— y barcos por día. Asimismo, en el caso de las embarcaciones privadas, es imprescindible solicitar un permiso previo para poder disfrutar de un día inolvidable.Cíes

Apodadas por Ptolomeo como las Islas de los Dioses, convierten al de Vigo en uno de los puertos más seguros del mundo. De ahí su fama. Se trata de uno de los últimos paraísos vírgenes de España. Puedes haber oído hablar de ellas, pero la realidad siempre supera las expectativas.Este archipiélago, formado por tres islas: Monteagudo, Farol — donde se ubica la formación sedimentaria de la playa de Rodas y el lago de Os Nenos— y San Martiño. Se complementa con una serie de islotes menores. Su costa oeste se caracteriza por la altitud y dureza de sus abruptos acantilados, que contrastan con laderas que descienden hasta playas de fina arena, cuyo único alojamiento es un camping. Las borrascas atlánticas pasan sobre las islas, descargando al chocar con la costa, por lo que las Cíes reciben más o menos la mitad de lluvia que el resto de la costa de las Rías Bajas.Ons

Ons, a la entrada de la Ría de Pontevedra, es la isla más extensa del Atlántico peninsular. Los restos arqueológicos desvelan que estuvo habitada desde tiempos muy lejanos, aunque hoy en día son pocos los isleños que aquí moran todo el año.

Sus características socio-histórico-etnográficas, junto a su arquitectura popular marinera y su excelente gastronomía, la convierten en la más interesante, no sólo del Parque Nacional, sino de la costa peninsular española. Un canal de seiscientos metros, conocido como «Freu da Porta», la separa de su hermana Onza. Este archipiélago es un importante enclave de descanso de las aves migratorias y sus fondos marinos poseen una gran riqueza digna de los amantes de la naturaleza. Tras visitar el famoso «burato do Inferno» y tomar el sol en alguna de sus impresionantes playas, no se puede dejar de visitar «Casa Acuña», de la que dicen prepara el mejor pulpo de la zona. Platos típicos gallegos regados de los mejores vinos.

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