2008-04-14 12:31:56 Por: Redacción

Marsella, con mucho sabor

Es el lugar ideal para disfrutar de la bullabesa, la mejor sopa de pescado del mundo.

Marsella, con mucho sabor

Marsella, con mucho sabor

La segunda población más grande de Francia se ha convertido en una de las ciudades más atractivas del Mediterráneo. Además del mayor puerto comercial galo, es el lugar perfecto para disfrutar del auténtico sabor de la bullabesa, la mejor sopa de pescado del mundo.La vida de los marselleses gira alrededor del Vieux Port que fundaron los griegos hace más de 2.600 años. Protegido por grandes fortalezas, como la de Saint Jean, que ahora alberga el MUCEM (Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo), y la de San Nicolás, construida por Luis XIV, a su alrededor se encuentran los principales restaurantes, bares de moda, el mercado de pescado de La Canebière y gran parte de la vida nocturna. Al oeste se esconde Le Panier, el barrio más castizo, cuyo centro neurálgico es el inmenso edificio de la Charité. Ahora se ha transformado en un insólito multicentro cultural. Al este, se descubren las iglesias más conocidas: la de San Víctor y el santuario de Notre Dame de la Garde. En ésta última se guarda la imagen de la patrona de Marsella y desde allí se divisa la mejor panorámica de la ciudad.Vida cultural

De los 111 barrios que tiene, el más pintoresco es el puerto de L’Estaque. Aquí vivieron pintores como Cezanne, Braque y Dufy. Ahora se puede realizar un circuito que permite descubrir sus lugares favoritos.Un aperitivo y un recuerdo.

Desde el siglo XIX, La Marine, en el Vieux Port, se ha convertido en el mejor sitio para tomar el auténtico "pastis". A otro lado del puerto, en el barrio del Panier, hay docenas de tiendas donde comprar el famoso jabón de Marsella, chocolates artesanales en La Chocolatière du Panier (45, rue du Petit Puits) o el típico dulce de las Navettes.Comer y una copa

El plato por antonomasia es la bullabesa. En Le Miramar (12, Quai du Port), Christian Buffa prepara una obra de arte gastronómica por 55 €. Para tomar una copa hay dos opciones: quedarse alrededor del puerto, en lugares como La Caravelle –en el número 2 de la misma calle conocido por sus sesiones de jazz– o aventurarse por la Cours Ju, que atrae a un público más joven y ecléctico.

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