Salamanca, donde la cultura sale al encuentro

Salamanca, donde la cultura sale al encuentro

Salamanca, donde la cultura sale al encuentro

Salamanca es desde hace ocho siglos sinónimo de cultura y de Universidad. Hoy nos encontramos con una ciudad humanista que se perfila como un espacio idóneo para el cultivo de la mente y del espíritu, un lugar de encuentro, tolerante y abierto.En el núcleo urbano salmantino se celebran múltiples expresiones culturales. Salamanca es una ciudad a la medida del hombre, en la que podemos olvidarnos del automóvil para gozar con detenimiento de los actos programados.Pero independientemente del de los actos, en Salamanca hay mucho que ver. Situada en la comunidad de Castilla y León y habitada por unas 165.000 personas, la ciudad es de por sí un museo a orillas del río Tormes en el que se mezclan los estilos románico, mudéjar, gótico, plateresco, renacentista, barroco, neogótico, neoclásico y modernista.Entre los lugares que hay que visitar destacan el Palacio de Monterrey, la Iglesia de Purísima, la popular Casa de las Conchas, la poderosa Clerecía, la Universidad, el Convento de las Dueñas, el convento de San Esteban y, por supuesto, las dos catedrales, porque Salamanca tiene el orgullo de haber construido una catedral tardogótica y barroca, sin haber destruido la románica.Para aquellos que deseen hacer un alto en el camino después de haber visitado el casco antiguo de la ciudad, una buena idea para casi cualquier hora del día es ir de tapas por los alrededores de la Plaza Mayor. Para la noche, desde Bordadores a la zona sur de la Gran Vía y aledaños. Tampoco hay que olvidarse de disfrutar de los asados de la cocina salmantina, del jamón ibérico y de una variada repostería de la tierra. Un restaurante recomendable es El Candil, situado a escasos metros de la Plaza Mayor y en pleno centro comercial.Podemos pernoctar también sin salir de la Plaza Mayor en el hotel NH Puerta de la Catedral. se abre a la misma plaza de la fachada de la Catedral Vieja. Este alojamiento de cuatro estrellas ocupa el antiguo edificio de la antigua Casa de la Pizarra y cuenta con vistas a la Plaza de Juan XXIII y a las magníficas cúpulas de la Catedral. En la rehabilitación del edificio se han conservado por completo elementos como la fachada, el arco de la entrada principal o los muros de piedra de Villamayor.