Lentes de contacto

Lentes de contacto

Las lentillas son más estéticas y cómodas que las gafas, pero necesitan más cuidados. O los necesitaban. La aparición de nuevos materiales, como el hidrogel de silicona, ha ampliado los límites de su uso dándote más libertad que nunca.Si te vas de viaje y no quieres preocuparte de la limpieza diaria, la gama Biofinity de CooperVision te permite estar hasta 29 noches y 30 días con las mismas lentillas. Se venden en packs de tres a un precio que ronda los 30 euros. De momento, corrigen miopía, hipermetropía y astigmatismo, y a finales de 2010 está previsto que empiecen a comercializarse las de presbicia.La aparición de los materiales hiperpermeables al gas permite el paso de oxígeno al ojo mientras dormimos. Así, las lentes de contacto Orto-K se colocan al ir a la cama, de ahí que también se las conozca como "lentillas pijama", y el objetivo es ver bien por el día sin necesidad de usar nada. Están diseñadas para llevarse durante ocho horas, las que se calcula que estás durmiendo cada día.La mejora en los topógrafos corneales también ha permitido que se diseñen de forma personalizada a cada ojo, de forma que no molesten al dormir. Las utilizan principalmente los niños, incluso menores de 12 años, ya que hay estudios que apuntan que pueden ayudar a frenar el avance de la miopía. Pero también recurren a Orto-K los deportistas y aquellos profesionales que deben ver bien sin llevar nada (bomberos, policías…) o cualquier persona que no puede o no quiere operarse mediante láser. La adaptación dura unos tres meses, pero desde la primera noche se corrige entre una dioptría y una y media.La principal característica de estas lentillas frente a la operación con láser es que el proceso es reversible. De hecho, hay que seguir el tratamiento de por vida; si dejas de usarlas, el ojo vuelve a su estado anterior en menos de un mes. Además, las lentillas no reducen el grosor de la córnea, algo que sí sucede con el láser. Orto-K sirve hasta para seis dioptrías de miopía y dos de astigmatismo. El tratamiento cuesta entre 800 y 1.000 euros.

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