Los implantes de mallas vaginales, implantes barbáricos

Mujeres con dolor permanente, incapaces de caminar, trabajar o tener relaciones sexuales a raíz de la cirugía con estas mallas

Este tipo de implantes de mallas vaginales se utiliza para tratar el prolapso de los órganos pélvicos y la incontinencia. Sin embargo en el Reino Unido un grupo de mujeres está denunciando que estos implantes, les están haciendo más daño que beneficio.

Las mujeres denunciantes han quedado dolor permanente, incapaces de caminar, trabajar o tener relaciones sexuales a raíz de la implantación por cirugía de estas mallas.

 

Kate Langley mencionó que ese tipo implantes son “barbáricos” y que incluso tuvo que dejar su trabajo porque tenía demasiado dolor, mientras que cuando fue a una revisión con el cirujano, se podía ver como la malla había atravesado el tejido de su vagina.

El testimonio de otras mujeres fue que la perforación fue tan severa que sus parejas fueron heridas durante el coito, pero no solamente las afectaciones han sido físicas, sino también han presentado daños en el sistema nervioso.

Estos implantes están elaborados de polipropileno, material con el que se hacen ciertos empaquetados de alimentos y tejidos, se utilizan desde los 90 años para lograr aliviar la incontinencia y el prolapso.

Tras la cirugía de implantación Langley se quedó con dolor permanente y con daños al sistema nervioso. Ha pasado por 53 hospitalizaciones para tratar de poner fin a su dolor pero que la malla estaba tan cerca del nervio que los médicos no podían extraerla totalmente.

¿Cómo funcionan?

Las cifras del NHS conseguidas por la BBC de donde obtuvimos esta información, sugieren que aproximadamente una de cada 11 mujeres con implantes de malla vaginal sufrieron problemas.

La caída, descenso o salida de los órganos pélvicos tiende a ocurrir después de múltiples embarazos y partos, que producen un enorme estrés sobre el suelo pélvico de la mujer.

Se estima que cerca del 50% de las mujeres experimentará en su vida algún tipo de prolapso de órganos pélvicos, de las que un 11% requerirá cirugía, según el uroginecólogo Eduardo Cortés, especialista en los problemas de suelo pélvico e incontinencia de la mujer del Kingston Hospital NHS Foundation Trust, en Londres.

Muchas de las mujeres con las que habló la BBC dijeron que los cirujanos nunca les habían advertido sobre los riesgos potenciales asociados a estos implantes.

Además de demandar al sistema de salud público, las más de 800 mujeres afectadas en Reino Unido demandan a las compañías fabricantes de las mallas, la más grande de las cuales es el gigante farmacéutico Johnson & Johnson.

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