Desde LLeida al valle de Arán

Desde LLeida al valle de Arán

Lleida y el valle de Arán. Estos dos lugares bastarían por sí solos para justificar la ruta. Entre ambos, un rosario de pueblos a modo de transición: Balaguer, Cellers, Tremp, Pobla de Segur y Sort, principalmente.La ruta comienza en Lleida y concluye en Vielha capital del valle de Arán. No lo recorre en su totalidad, sólo la parte más conocida, la que va desde Baqueira hasta Vielha, pero esta localidad es el mejor punto de partida para que el viajero.Escanhau es una localidad perfecta para pernoctar al final, por ejemplo en la Fonda – Bar ETH Petit, H* (Tel. 973 64 29 18). En el resto de la ruta tampoco hay problemas de alojamiento. El valle, tesoro del románico catalán, bien merece, al menos, tres jornadas hasta recorrerlo del todo.Lleida es una ciudad con sobrada historia. Ciudad fronteriza entre muchos reinos, entre los de España y Francia, entre los de Castilla y Aragón, ha conocido tantos asedios como influencias la han empapado, desde la romana hasta la musulmana. Al amparo de sus torreones y lienzos, porque durante siglos primó ante todo su condición de baluarte militar, florecieron algunos de los mejores ejemplos del románico catalán, tan deudor del vecino francés. Basta con citar la Seu Vella, la vieja catedral, perdida para el culto en el siglo XVIII, sus muros pasaron entonces a albergar un regimiento y su claustro, un polvorín.El contrapunto de Lleida es el valle de Arán, la Suiza española, como tantas veces se ha escrito. En el extremo noroccidental de Catalunya, casi en el centro de la cordillera pirenaica, es el único valle del Pirineo español orientado, no al Mediterráneo, sino al Atlántico. Aquí nieva 53 días al año y durante casi seis meses pueden practicarse los deportes blancos. Así que dos son las mejores fechas para visitarlo: en invierno (paraíso de los esquiadores, Baqueira Beret) y en primavera, con el deshielo, cuando los prados y la foresta se revelan en toda su belleza.Hasta 1834, con la desamortización del ministro Pascual Madoz, este valle tuvo un fuero administrativo propio, quizá recuerdo de su peculiar idiosincrasia. Aquí se asentaron celtas y vascones, y, de creer al geógrafo griego Polibio, sus tierras fueron ocupadas por los airenosis, un pueblo que se pierde en la bruma de la leyenda. De su peculiaridad, es buena muestra el aranés, que en la actualidad, después de siglos de persecución y de supervivencia gracias al aislamiento del valle, es la lengua oficial del mismo, junto con el catalán y el castellano.Al llegar a Vielha podemos tomarnos un respiro y disfrutar de paso de la gastronomía aranesa. Un establecimiento apropiado es el restaurante Era Lucana ( Tel. 973 64 17 98) que nos ofrece un menú degustación pleno de sabores de montaña.

aranlleida