Ischia, la isla verde

Ischia, la isla verde

Frente a Nápoles, en la entrada del golfo que preside el majestuoso y siempre desafiante Vesubio, se encuentra la isla de Ischia. Aunque no tiene la fama de Capri, la llamada "isla verde" impresiona cuando el viajero se acerca a sus costas surcando las aguas del Mar Tirreno. Mucho más, incluso, cuando advierte la presencia del Castillo Aragonés, levantado en lo alto de un espectacular peñón, de origen volcánico, que protegió históricamente a guerreros, piratas y monjas. En el siglo XV un rey aragonés, Alfonso V, construyó el puente que lo une al resto de la isla, de ahí que tomara su nombre para la historia.
Todavía hoy en la cima de esta Gran Roca, a 113 metros sobre el nivel del mar, a la que se accede en la actualidad mediante un ascensor, se puede pasear por una parte de los restos de su monasterio de monjas clarisas. En este viejo convento, muy dañado tras las guerras napoleónicas, resulta muy sorprendente la visita de las tumbas de las monjas situadas en sus subterráneos.El itinerario sigue por la catedral dedicada a la Asunción, o más bien lo que queda de ella con unos interesantes frescos en la cripta, la Casa del Sol -utilizada para exposiciones temporales- y sobre todo las celdas, hoy convertidas en habitaciones del pequeño hotel del castillo, aunque resulta difícil acceder a él salvo que uno sea huésped del establecimiento. Más arriba se encuentra la residencia de la familia Mattera, que curiosamente compró toda la fortificación en 1910 por una cifra que hoy haría reír a más de uno: cuarenta mil liras.Desde esta posición, e incluso más abajo a la altura de las terrazas a las que tienen acceso los turistas, la vista es excepcional con Ischia Puente, el Monte Epomeo -el punto más alto de la isla con 789 metros- y las colinas Campagnano en el horizonte.Ischia es la isla más grande de las del golfo de Nápoles. Cuenta con una población próxima a los 60.000 habitantes y vive casi exclusivamente del turismo, sobre todo gracias a la fama de sus aguas, apreciadas históricamente por helenos y romanos, que se pueden tomar en un amplio y variado grupo de centros termales (hay más de 300 hoteles en esta isla de 46,3 km y 34 kilómetros de litoral). Las aguas de los centenares de manantiales que brotan en la isla recuerdan el origen volcánico de Ischia, aunque apenas tienen recorrido terrestre pues enseguida alcanzan el mar formando en algunas calas y bahías un color muy original.

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