Tengo que dejarte ir

¡Tengo que dejarte ir! ¡Tengo que soltarte! ¡Necesito avanzar!

¿Cuántas veces nos hemos hecho estas preguntas? ¿Cuánta incertidumbre hay desde la perspectiva de soltar y dejar ir para estar mejor? ¿Verdaderamente estaremos mejor?

Decenas de dudas y cuestionamientos nos invaden cuando sabemos que el único derrotero medianamente seguro pero necesario es: dejar ir y soltar.

Soltar a una persona o un duelo, una ruptura, un engaño, maltrato o tantas cosas. Pero nos cuesta.

Nos cuesta mucho dejar ir, avanzar sin mirar atrás y solo dar ese paso y saltar, porque a veces sentimos que ese salto es al vacío.

Pero no.

Siempre —o casi— resulta que dejar ir y soltar, avanzar, emprender, creer en un nuevo comienzo es mejor que el estado de necedad —y necesidad— actual.

Necesitamos certidumbre. Por que, de hecho, el cerebro y la mente como factores sensibles cognitivos están constantemente en alerta, en modo de prevención, de anticipación, angustia e incertidumbre.

La adrenalina

Y sí, la adrenalina que no siempre ayuda a provocar y sentir emociones positivas suele ser ese químico que constantemente le está generando y provocando angustia e inquietud a nuestros pensamientos.

En lo cotidiano solemos vivir con más adrenalina de la que estamos conscientes.

Porque no es solo para casos de efusividad o energía, sino también donde es recurrente el desasosiego o la inseguridad en que constantemente metemos a nuestros pensamientos.

Entonces, la adrenalina que conecta con nuestras emociones energizantes de sorpresa, ímpetu, audacia, situaciones extremas también compromete a nuestros sistema nerviosa a la duda o vacilación.

Soltar para volver a comenzar

Sin la consciencia de que tenemos que soltar para volver a comenzar resulta no solo pragmático sino inoperante el hecho de pensar en «tengo que dejarte ir».

Hay que ser juiciosos y responsables que sin la determinación y decisión que necesitamos para actuar y soltar y entonces ejecutar el «tengo que dejarte ir». Resulta no solo irrisorio, sino un sinsentido porque no seremos capaces de llevarlo a cabo.

Estar conscientes y evolucionar hacia la certidumbre de accionar en favor de nosotros mismos y nuestra paz mental, tranquilidad y serenidad que nos dará el hecho de llevar a cabo la premisa de «¡Tengo que dejarte ir».

Sin una determinación para soltar a algo o alguien o a algunos, e incluso, para soltar situaciones que nos han provocado angustia o dolor, sin la convicción de nuestras decisiones, es complejo y doblemente difícil ejecutarlo.

Tengo que dejarte ir

¡Tengo que dejarte ir! Y, como ya expresé, a veces es un duelo tras la muerte de una o varias personas que amamos y que sin estar consientes que para continuar tenemos que dejar ir y soltar para poder avanzar.

Da terror pensar que hay una nueva vida sin la persona que más he amado, sin la mujer que creyó en mí con fe ciega, sin el ser que más me amó, cuidó y procuró. Me da pavor.

Pero, sé que tengo que dejarte ir. Dejarlos ir. Y avanzar.

Recomenzar, recomponer el camino y averiguar que hay detrás de ese dolor, de ese sitio que luce inhóspito y sombrío porque es desconocido, pero que tengo que abrir y conocer.

¿Qué hay detrás del dolor tras la muerte de las personas que amamos? Es apabullante la sensación, pero es necesario porque no puedo seguri estacionado en donde estoy.

Tengo que dejarte ir.

Dejarlos ir. Duele, pero necesito hacerlo.

silhouette of man standing on beach during sunset
Tengo que dejarte ir

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More