Paula Vázquez, presentadora

Paula Vázquez, presentadora

Empezó su carrera televisiva en ?Un, dos, tres?, donde bailaba en las coreografías de Chicho Ibáñez. Pero esta gallega siempre tuvo claro que lo suyo era comunicar en la televisión. Hace diez años que su popularidad ascendió vertiginosamente con el concurso ?El euromillón? (Telecinco), y desde entonces ha medido bien sus pasos en medio en distintas cadenas. Rechazó ofertas de programas que ella llama "sensacionalistas" y no le gusta mucho la fama por lo que tiene de embriagadora. Ahora se siente cómoda un nuevo formato de éxito, el concurso de Cuatro "Fama ¡a bailar!", en el que muchos de los participantes aspiran a llegar a la cima.Ha empezado bien el año…
Llevaba tiempo esperando que me cayera en las manos un buen formato, que me ilusionara. Y me gusta especialmente porque al ver los ?casting? me he sentido identificada con mis comienzos, cuando empecé en ?Un, dos, tres?, cuando te partías el lomo en los ensayos y te daba lo mismo romperte una rodilla con tal de que te vieran.¿Siente añoranza?
Era una época en la que todo valía con tal de triunfar. Quiero decir que todo esfuerzo era poco con tal de que alguien se fijara en ti. En cada participante de ?Fama? hay una historia personal en su maleta, muchos luchan contra la incomprensión familiar porque hay mucha gente que cree que esa profesión, totalmente vocacional, no tiene futuro. Me gusta de este programa que no haya una recompensa económica sino una beca para proseguir la formación.Usted, ¿cómo se formó?
Yo siempre quise ser presentadora de televisión, pero entonces la mayoría de los que presentaban eran periodistas. No había una escuela para presentar entretenimiento y sigue sin existir en España. Así que toqué todas las teclas: bailé, presenté, interpreté. En diecisiete años he ido aprendiendo una carrera que no tiene título.¿Cómo aprendió a bailar?
Con las compañeras de ?Un, dos, tres?. En aquella época trabajaba como modelo en Barcelona, me presenté a unas pruebas de selección para el concurso, y aprendí de los coreógrafos y el cuerpo de baile. Pero en las actuaciones no llegué más que hacer un poco de bulto, daba el pego. Mi futuro no era el de bailarina sino el de comunicadora.¿Qué le da la cámara que tanto le gusta?
No sé el veneno que tiene, pero engancha. Comunicar me fascina, pero también en mi vida, fuera de las cámaras. Al final, lo que me gusta es contar historias.Lleva 17 años en el medio. ¿Cómo cree que ha evolucionado?
Ahora hay más donde elegir, ya no se tiende tanto a captar a todos los públicos y los programas empiezan a especializarse en un perfil determinado de audiencia, incluso las propias cadenas. Ahora yo puedo seleccionar más las ofertas de trabajo.Hay programas que rechazaría presentar?
Sí, los sensacionalistas.¿Y hay muchos?
Empieza a haber menos. Pero me sigue llamando la atención lo crédulos que somos los espectadores. Por ejemplo, creerse que me quitaron unas costillas, como dijo Lydia Lozano. ¡Es una barbaridad!. La crónica social siempre ha existido y a nosotros, en muchos casos, nos beneficia. Pero hay que distinguir entre la crónica social y el petardeo. Ha habido un momento ?friki? insoportable en la televisión, aunque empieza a estar en declive. Hay gente nueva que ha entendido lo que el público necesita y dan otra vuelta a ese mismo argumento, como ?Sé lo que hicisteis…?.¿Qué es la fama?
Hay muchas famas, las deseadas y las que no son. La buena suele ir acompañada de un éxito personal, de un esfuerzo, y la mala muchas veces no depende de ti. En todo caso, la fama te coloca en un escaparate que puede ser un objetivo a derribar. Muchas veces he dicho que si me hubieran contado que la fama es esto, me hubiera dedicado a la radio.¿La fama puede emborrachar?
Sin duda. Cuando eres famoso te suelen disfrazar el entorno con los halagos y las adulaciones. Tienes que ver todo eso con perspectiva, con distancia para no obsesionarse. Es muy fácil volverse tonto con la fama.¿Ha sido un buen aliado su atractivo físico?
Por qué decir que no. Empecé en el mundo de la moda, donde la imagen lo es todo. Yo creo que lo he sabido explotar porque no me considero una persona atractiva pero sí que me saco partido. Coco Chanel decía que no hay mujeres feas sino vagas.¿El quirófano también ayuda?
Quién soy yo para decir que no si me operé la nariz. Pero no deja de ser peligroso y no sé si volvería a someterme a una anestesia general. Todo lo que se pueda solucionar con deporte, bienvenido sea, y con la ayuda de tu propia autoestima.

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