Lo que debes saber de tu bebé para evitar problemas por el calor

Hay que cuidar a los bebés con este calor.

Los niños son muy vulnerables a las altas temperaturas, por eso es importante tomar precauciones para evitar problemas como la deshidratación o un golpe de calor. Gracias a estos consejos evitarás que tu hijo sufra problemas por el calor.

Cuando las temperaturas son altas, el mecanismo de regulación corporal hace que sudemos por lo que el organismo necesita reponer líquidos con mayor frecuencia para evitar la deshidratación.

Por eso, es muy importante el consumo de agua en verano. Los bebés y los niños pequeños son más propensos a sufrir deshidratación ya que el porcentaje de agua de su cuerpo es mayor y su equilibrio es más débil.

Aún están en maduración los centros reguladores de la sed, y tienen una mayor dificultad para afrontar la necesidad de agua.

Los bebés que en verano (o en invierno dentro de casa, con la calefacción) van excesivamente abrigados pasan calor, aunque no suden, por lo que se hace difícil percibirlo.

Pero precisamente por eso es importante que mantengamos una temperatura adecuada, porque el sudor sirve para refrescarse y ellos prácticamente carecen de dicha función. Habremos de tocarles la nuca para saber si sudan.

También es probable que si el bebé está pasando demasiado calor llore, o por el contrario se encuentre apático y parezca agotado o aletargado. Habremos de estar atentos para ponerlo inmediatamente en una habitación fresca, quitarle ropa, darle líquidos o abanicarle suavemente para refrescarlo.

A los niños que son amamantados, hay que ofrecerles el pecho con más frecuencia, ya que a través de la leche de la madre reciben el agua, las sales y los nutrientes necesarios para evitar la deshidratación.

La cantidad de agua diaria que debe beber un niño es de entre 50-60 ml por cada kilo de peso, es decir medio litro de agua para un bebé de 10 kilos, por ejemplo. Hay que anticiparse a la sensación de sed. Los expertos recomiendan dar agua, zumos o lácteos cada dos horas a los niños de entre 0 y 3 años.

La hidratación también puede aportarse a través de alimentos como la fruta (piezas o zumos naturales), las verduras y hortalizas frescas y cocidas. También helados, tés fríos, batidos fresquitos, etc.

Cuidemos a los bebés ahora en verano, es muy importante.

 

 

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