Delicia contra el calor

Delicia contra el calor

Delicia contra el calor

Esa masa fría y cremosa, producto resultante de batir y congelar una mezcla pasterizada y homogeneizada de leche, derivados lácteos y otros productos alimenticios, puede tener como base la grasa láctea ?leche entera o desnatada? y la grasa no láctea, siempre con buenas proteínas y calcio.Cuando la base principal es agua, como en los polos o los sorbetes, puede decirse que son refrescos más que alimentos, y no debemos olvidar que la mitad del producto es aire que se incorpora durante el batido.Los helados más nutritivos son los que contienen leche y frutas. Ingredientes como el chocolate, la miel, el azúcar, el caramelo, las mermeladas o la nata ayudan a mejorar su sabor. Los aditivos autorizados empleados en la elaboración de los helados mejoran el color, sabor, consistencia, textura, etc., y apenas influyen en el valor nutritivo del producto final. No obstante, cuantos menos añadidos mejor, porque a veces resultan excesivos y difíciles de identificar para el consumidor.También los helados contienen valores aceptables de vitamina B2 y entre 150 y 300 calorías, según su contenido en grasa y azúcares. Dependiendo de su composición, algunos helados contienen colesterol, pero en cantidad muy moderada.No es cierto que estos dulces productos sean malos para la garganta o el estómago, porque al entrar en la boca se calientan a unos 10-12 grados y llegan al estómago a unos 25 grados. Se dice también que producen caries, pero los expertos no los consideran especialmente cariogénicos porque provocan secreción de saliva.Otra creencia habitual es que son desaconsejables para los diabéticos, pero su índice glucémico no es muy elevado y pueden formar parte de un programa individualizado. Y tampoco es cierto que contengan demasiada azúcar: 20-30 gramos por cada 100, apenas dos cucharadas que, si se tienen en cuenta en la dieta, son una cantidad correcta.En España apenas se consumen 6 litros de helado por persona y año, una cifra similar a la de otros países mediterráneos donde se come mucha fruta de postre. Es, sin embargo, un consumo muy inferior a los 15 litros de Alemania y Escandinavia y los 30 de Estados Unidos.