2005-09-06 10:50:17 Por: Redacción

Àngels Barceló, periodista

La presentadora se embarca en nuevos proyectos

Àngels Barceló, periodista

Àngels Barceló, periodista

Àngels Barceló, la periodista que durante más de siete años ha presentado y editado el informativo de la noche de Tele 5, nació en Barcelona hace 40 años. En esta ciudad reside su familia y, según han confirmado tanto ella misma como TV-3, allí regresará en septiembre para dirigir y presentar un magazine de actualidad.Está casada, es madre de una niña de 11 años y no le faltan las ofertas de trabajo. La cadena Ser también la fichado para dirigir "A vivir que son dos días", el espacio matinal del fin de semana que presentaba Fernando García Delgado. Valorada por su rigor e independencia, carismática e inquieta, la periodista catalana asegura que no ha existido ningún tipo de "desavenencia" con Tele 5. Simplemente cree que se merece "un cambio profesional" y anuncia que trabajará a dos bandas: el programa de TV-3 y sábados y domingos en la Ser.P- Tiene la imagen perfecta para presentar: transmite seriedad, inteligencia y equilibrio. Pero dicen que es lo opuesto a un busto parlante...R- Desde luego, y me enfado mucho cuando alguien me confunde con uno. Hay gente que se cree que yo llego a la tele a las siete de la tarde, que me maquillan y doy las noticias; no saben que me paso el día con mi equipo, preparando el programa. Si yo fuera un busto parlante ya habría dejado este trabajo; desde luego, no hubiera aguantado los 20 años que llevo.P-¿Entonces prefiere dirigir y editar su informativo?R- Sí, y me parece fundamental. Estuve muchos años presentando uno que no editaba yo y nunca lo acababa de sentir mío, a pesar de tomármelo muy en serio porque me gusta mucho presentar, me encanta hablar por la tele. Pero si encima editas y eres responsable de tu programa, el trabajo es mucho más completo, por duro y complicado que sea.P-¿Cómo puede detectar el espectador quién es un busto parlante?R- Viendo a los que no lo somos. Porque tenemos más credibilidad en todo lo que contamos, sabemos en todo momento de qué estamos hablando. Yo soy una obsesa del control, necesito saberlo todo por si tengo que alargar una noticia, por si hay una llamada, en fin, para poder improvisar con conocimiento de causa.P- Siente que el poder presiona a los medios?R- Si eres periodista, siempre sientes presiones, y más que presiones, preferencias; es decir, lo que el poder querría que contaras. Presiones directas yo no las he vivido, aunque sé bien cómo el poder quisiera que contáramos las cosas.P- En televisión hay muchas formas de opinar, una es la edición de las imágenes que se muestran. ¿Es habitual en su trabajo?R- A mí no me gusta opinar en la televisión. Para eso hay otros foros: tertulias, artículos en los periódicos... Cuando eliges las imágenes que vas a mostrar, no le puedes sisar ni una al espectador, sería tramposo. Yo, la única censura que me impongo a la hora de decidir sobre imágenes desagradables es el sentido común; aun así, soy partidaria de enseñar las que sean necesarias para apreciar la dimensión de las tragedias que ocurren. Yo tengo que explicártelo, aunque tú gires la cara.P- A qué atribuye haber recibido tantos premios?R- Creo que se premia el trabajo bien hecho. Es muy agradable sentir que la gente percibe y aprecia el lema que llevo grabado en la frente: "Contar las cosas tal y como son".P- Ha apadrinado un niño de India, ha dado su imagen para una campaña de la Fundación Síndrome de Down... ¿Se siente útil?R- Bueno, yo llevo fatal esto de ser un rostro popular; pero si con mi cara se benefician estas causas, nunca me negaré a darla.P- Ahora regresa a la televisión catalana, ¿de allí se marchó por un problema sexista?R- Así dicho, suena demasiado fuerte. Yo llevaba 13 años presentando un informativo cuando se decidió que los presentadores podían editar sus informativos, pero sólo los varones. Me sentí discriminada, sobre todo después de llevar tanto tiempo trabajando en la casa, de haber apagado tantos "fuegos". Eso me dolió muchísimo y me fui. Pero parece que ya todo ha cambiado.

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