Anclada en ParÃs, rodeada de amigos, modelos y argentinos hoy Romina quiere disfrutar de la vida y organizarse para comprarle una casa a su familia e invertir sus ahorros en Buenos Aires. Tras revelar sus planes ("Ladrillos"), con cierto aire de revancha mira a la nada y dice: "La verdad es que la estoy pasando bien. Muy bien. Ya no me puedo quejar".