El teletrabajo

El teletrabajo

El teletrabajo

El teletrabajo es una forma relativamente nueva de desarrollar un empleo en la que el trabajador desempeña su labor desde un lugar distinto a la empresa, normalmente desde su propio domicilio. Únicamente un ordenador con conexión a Internet y un teléfono son imprescindibles. La popularización de las nuevas tecnologías ha favorecido su, aún incipiente, implantación: hoy el ordenador, Internet, el correo electrónico, etc. forman parte de un "amueblamiento tecnológico" que ya aconteció en las viviendas.Periodistas, traductores y diseñadores gráficos son algunos de los profesionales que mejor se desenvuelven teletrabajando. En España, sólo el 5% de la población activa teletrabaja, frente al 13% que alcanza la media de la Unión Europea. Según las estadísticas, el 80% son mujeres, que encuentran en esta manera de ejercer su profesión mayor conciliación de la vida laboral y familiar que en el empleo presencial.Los teletrabajadores son valorados de acuerdo a la consecución de unos objetivos prefijados. Algunos estudios aseguran que la productividad mejora hasta en un 15% mientras desciende el absentismo laboral. Por este motivo, ciertas empresas han decidido facilitar a sus empleados un ordenador portátil y un teléfono móvil para que realicen su trabajo, en la medida de lo posible, cuándo y dónde más les convenga.Con esto y una línea ADSL se consigue aumentar también el índice de satisfacción de los empleados, ya que pueden administrar mejor su tiempo. Este régimen lleva implícita una gran confianza entre empleados responsables y directores.Quienes son partidarios del teletrabajo destacan el ahorro de costes en espacio de oficina y combustible así como en el tiempo para los desplazamientos. Por otro lado, el hecho de no ser necesario desplazarse a una oficina propicia la integración laboral de personas con problemas de movilidad.Soledad e intrusiónPero entre las quejas de los teletrabajadores se hacen patentes el aislamiento y la soledad. El empleado ha de hacer siempre un esfuerzo por no perder el contacto con la empresa. La formación continua ha de ser una de las estrategias clave en el proceso de consolidación y de adaptación tecnológica entre la compañía y los teletrabajadores.Son indudables las múltiples y constantes interrelaciones entre el empleo y la crianza. Partiendo de la base de que es imposible disociar el escenario laboral y el escenario doméstico-familiar, la flexibilidad de horarios puede llegar a ser tan laxa que suponga una intromisión del tiempo de trabajo en la vida privada.Según un reciente estudio subvencionado por el Fondo Social Europeo y la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo (FTFE), la consolidación de la denominada Sociedad de la Información refuerza aún más si cabe la porosidad y permeabilidad entre los escenarios laboral y doméstico-familiar.La propia Sociedad de la Información está influyendo de forma más que evidente en el propio sentido de lo que se considera adquisición de conocimientos, de ahí que sea precisa una formación permanente, a lo largo de toda la vida, concluye este estudio.Conciliación de la vida familiar y laboralLas nuevas tecnologías favorecen la gestión del conocimiento en las organizaciones a través de la superposición de actividades, la integración de recursos físicamente dispersos o la captura inmediata de información. Al trabajar desde casa, además, hacen más fácil compaginar las responsabilidades profesionales y las familiares.Y es que es una realidad la escasa implantación de los distintos tipos de medidas de conciliación, como, por ejemplo, servicios de guarderías en las empresas, periodos sabáticos, descansos o paradas profesionales para dedicarse a otras tareas, vacaciones no pagadas, banco de tiempo libre remunerado (intercambio sueldo por tiempo libre o más vacaciones), trabajos compartidos, semana laboral comprimida, contrato de horas anuales en lugar de horas al día, incluso horario laboral flexible. Ante este panorama, el teletrabajo se presenta como una buena opción.Así, esta mejor conciliación de la vida familiar y laboral se convierte en un atractivo para los empleados con niños pequeños o personas mayores dependientes. No obstante, la capacidad de autodisciplina es muy importante para un teletrabajador, ya que ha de distribuir su tiempo de forma que pueda atender tanto a sus intereses como a los de la empresa que paga por sus servicios.Maternidad igual a parónEl estudio sobre las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTICs) mencionado hace referencia a la escasa implantación de formas flexibles de organización del tiempo de trabajo en nuestro entorno laboral. De igual modo, constata las relaciones de contradicción que se producen en la práctica entre empleo y familia. La maternidad se presenta como "el parón", la primera penalización en la trayectoria profesional de la mujer trabajadora; las reducciones de jornada laboral por cuidado de menores, la segunda.Se ha observado que no se trata de una cuestión social ni individual (o del género femenino) ni de las empresas. Mientras, el Estado Social se muestra insuficiente por su carencia de servicios de atención a la vida diaria.Las empresas más sensibles han efectuado una incipiente transformación en la organización de las relaciones laborales. El teletrabajo comienza a verse en el seno de los centros de trabajo con relaciones de autoridad menos jerárquicas (heterárquicas), que promueven la horizontalidad frente a la verticalidad, lo que supone, por ejemplo, la creación de equipos de trabajo que funcionen de forma cada vez más autónoma; y la puesta en marcha de medidas que generan un aumento de la implicación de los empleados en los aspectos relativos de la empresa (conocimiento de los objetivos, misión y visión), lo que significa, por ejemplo, una mayor participación en la toma de decisiones de la organización.Entre las conclusiones del informe "Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTICs): una alternativa a la flexibilización del trabajo y a la integración de políticas de género", llevado a cabo en el País Vasco, se advierte que, aunque resulta arriesgado generalizar, el teletrabajo puede llegar a constituir una salida profesional "ciertamente práctica y satisfactoria para determinadas personas con profesiones concretas", si bien parece evidente que se quedan "al margen de lo que pasa en la empresa".