2008-05-27 11:58:13 Por: Redacción

Hipertensión

El tabaquismo, la obesidad y los anticonceptivos orales aumentan el riesgo de pacederlo.

Hipertensión

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Con la tensión arterial está pasando lo que con el colesterol: a medida que se conocen mejor los auténticos riesgos, los niveles considerados como seguros no paran de bajar. Cuando, hace cinco años, el dr. Pedro Aranda, jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital Carlos Haya de Málaga, midió una tensión de 160/90 a Victoria Almendros –publicista de profesión y entonces con 42 años– y le dijo que tenía que tomar pastillas de forma indefinida, a ella le pareció que exageraba. Un año después de aquel diagnóstico, Victoria sufría un ictus (ataque cerebral), una de las secuelas más frecuentes de la hipertensión arterial (HTA) no tratada y la primera causa de muerte entre las mujeres españolas (la segunda en los hombres). "Gracias a que mi marido se dio cuenta enseguida de la gravedad de mis síntomas –veía borroso, no podía mover la pierna derecha, apenas podía hablar...– y a que los de Urgencias me trasladaron directamente a una Unidad de ictus, he salido del trance con pocas secuelas, pero el ataque ha marcado mi vida", confiesa Victoria. "De hecho, me afectó tanto que ahora dedico parte de mi tiempo a colaborar en las campañas de concienciación que realiza la Sociedad Española de Hipertensión– Liga contra la Hipertensión (www.seh-lelha.org)"."Todos los esfuerzos se antojan pocos ante el desconocimiento que existe acerca de la hipertensión en nuestro país, donde la padecen el 30% de las personas que tienen entre 18 y 65 años, y el 60% de los mayores de 60", comenta el dr. Aranda. "Aunque las nuevas guías terapéuticas aconsejan el tratamiento con fármacos a casi todos los pacientes con valores superiores a 140/90 (que hoy se sitúan en la normalidad), apenas cuatro de cada 10 hipertensos están controlados en nuestro país. La situación es alarmante, porque sin un tratamiento adecuado esta enfermedad silenciosa va deteriorando tejidos y órganos, y produciendo daños capaces de adelantar la muerte entre 10 y 30 años.Todos los expertos coinciden: el mayor enemigo de la hipertensión son los mitos e ideas equivocadas que circulan en torno a ella. En cierto modo, el desconocimiento es comprensible. Hasta hace pocas décadas, los propios médicos consideraban normal una tensión de 160/80, e incluso de 170/90. La buena noticia es que, con los excelentes tratamientos de la actualidad, empleados cada vez más en cócteles específicos, la mayoría de los pacientes puede normalizar sus valores de tensión. Victoria es un ejemplo claro. Tratada hoy con una combinación de tres fármacos –un diurético y un nuevo medicamento que combina un antagonista del calcio y un antagonista de los receptores de la angiotensina II–, ha conseguido reducir su tensión arterial a valores considerados como "óptimos".El estilo de vida actual es otro gran culpable. Una vida cada vez más sedentaria y una dieta desequilibrada ha ido incrementando los valores medios de tensión arterial y otros factores de riesgo cardiovascular hasta niveles que deberían ser objeto de tratamiento. Además, un nuevo informe de la American Heart Association insiste en la preocupante situación entre las mujeres. Tres son los riesgos principales que señalan los especialistas:La mayor incidencia del tabaquismo en la mujer, que, entre las de 20 y 45 años, supera ya la de los hombres de la misma edad. "Los fumadores crónicos experimentan un deterioro vascular precoz, que favorece el desarrollo de hipertensión y la acumulación de placa de grasa en las arterias (ateroma)"El aumento de la obesidad abdominal entre las mujeres jóvenes. A consecuencia del sedentarismo y de una dieta cada vez más pobre en alimentos frescos y más rica en calorías vacías. Esta grasa visceral no sólo es un factor de riesgo de HTA, sino que "favorece la intolerancia a la glucosa, los altos niveles de triglicéridos, predispone a la diabetes y dispara el riesgo cardiovascular", según el dr. Aranda.El empleo de anticonceptivos orales. Las mujeres que los utilizan tienen el triple de riesgo de desarrollar HTA que las que adoptan otros o ningún método anticonceptivo. "Lo sorprendente es que, en la mayoría de casos, el problema no se resuelve con la retirada de los anticonceptivos; la hipertensión permanece de por vida y requiere tratamiento".

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