Aprender a decir no

Aprender a decir no

Aprender a decir no

Es habitual asumir nuestros deberes y tareas sin cuestionarlas. Pero resulta necesario rechazar aquello que no se quiere para llevar el control de nuestras vidas. La vida cotidiana tiene sus propios automatismos, sus tareas y sus rutinas, pero la sensación de disfrute es totalmente distinta cuando uno no actúa empujado y guiado por unas obligaciones a las que se responde casi sin saber por qué.Algunas de las claves para aprender a decir "no" y caminar hacia la felicidad radican en:-Registrar lo que se desea o lo que no se desea hacer. Es una forma de estar en contacto con nuestros propios deseos y de reconocerlos. La incapacidad de negarnos a nada puede llevar oculta la fantasía de tenerlo todo. Y este hecho puede suponer un conflicto a la hora de aceptar nuestros límites.-El descanso semanal es necesario. Con ello se alimenta partes de nuestra vida, que requiere tiempo para enriquecerse con los hijos, la pareja y las aficiones. Cuando no existen conflictos reconocidos, el trabajo con frecuencia todo el espacio vital para eludir ese tipo de luchas internas.-Madurez psicológica. Hacerse cargo de las elecciones propias requiere una madurez psicológica que conduce a la agradable sensación de que somos nosotras mismas quienes llevamos el timón de nuestras vidas.-No dejarse llevar. No reflexionar sobre lo que deseamos hacer y lo que no, o echar la culpa de lo que nos ocurre al otro, es una forma de dejarnos llevar por las circunstancias.Saber decir "no" favorece que podamos disfrutar más cuando decimos "sí". Registrar lo que preferimos hacer y lo que deseamos rechazar significa hacernos cargo de nuestros deseos y gozar de la sensación de que somos nosotros quienes controlamos nuestra vida. Aunque decidir no hacer algo muestra no sólo nuestros deseos sino también nuestros límites.La energía que nos mueve en la vida se agota, si no respetamos nuestras necesidades tanto corporales como emocionales. Resulta imprescindible alimentarse con aquello que nos gusta y deseamos, por lo que, en la medida de lo posible, hay que acercarse a lo que nos hace sentir bien.