Aprender a ser agradecido

Aprender a ser agradecido

Aprender a ser agradecido

Los estudios psicológicos han demostrado que las personas agradecidas son menos egoístas, negativas y arrogantes, ya que son conscientes de que forman parte de un entramado social en el que todo el mundo pone su granito de arena. El sentimiento de gratitud se expande cuando es 100% auténtico. Ejercítalo pensando o escribiendo acerca de todo lo bueno que hay en tu vida, enviando un mensaje de texto de agradecimiento, a través del móvil tras una cena exquisita en casa de tu mejor amiga o jugando con tus hijos y tu pareja a comentar qué es lo mejor que os ha pasado durante el día.Acostúmbrate a dar las gracias cuando un camarero, dependiente o empleado público te haga un servicio. Es su trabajo, sí, pero no son tus sirvientes ni tú una reina que está por encima de los demás. De esa forma, te tratarán mejor y alejarás el riesgo de avinagrarte.Si no estás habituada dar las gracias o ni siquiera encuentras motivos para hacerlo, entrénate haciendo comentarios positivos sobre lo que te rodea. Empieza, como mínimo, intentando no criticar continuamente a los demás o ver sólo el lado negativo de las cosas que te pasan. En ocasiones no es fácil, pero recuerda que estas actitudes generan resentimiento, que es justo el polo opuesto del agradecimiento.Una cosa es ser agradecida y otra ser servil. Un solo "gracias" es suficiente. Repetirlo constantemente y con una sonrisa nerviosa sólo hará que tu interlocutor se sienta incómodo y revelará que no te sientes segura ni merecedora del gesto o el favor que te hace. Pero ten en cuenta que el extremo contrario tampoco es bueno. No hay nada más feo que responder con un "No hacía falta" o "No digas tonterías" cuando recibes un regalo o un cumplido. Acéptalo con elegancia y da las gracias por el tiempo y el interés que el otro se ha tomado en tener una atención contigo.