2006-06-29 21:35:49 Por: Redacción

El cuerpo, a la vista

A muchas personas desnudarse les provoca inseguridad, extrañeza y, a veces, angustia.

El cuerpo, a la vista

El cuerpo, a la vista

Para descubrir el cuerpo ante el otro sin complejos hay que haber aprendido a aceptarse.Incomodidad y atracción"El mes pasado estuve en la despedida de soltera de una amiga de la infancia, y después de cenar fuimos a un local de "strep-tease" masculino. Era la primera vez que iba a un sitio de este tipo y me sentí un poco ridícula: pandillas de mujeres vitoreaban al chico de turno, decían barbaridades y se envalentonaban cada vez más. Al final salió un chico vestido con un traje negro pero, cuando se fue desnudando como si estuviese solo, me sentí interesada e inmersa en la escena que se estaba desarrollando. Mi sorpresa fue grande cuando, al contárselo a mi pareja, me comento que muchas veces le hubiese gustado que le hiciese un pase privado pero que, conociendo mis fuertes represiones, no se había atrevido a pedírmelo."

B. G., CuencaExplicas muy bien cómo, a través de esta experiencia, has conocido algo nuevo que te gusta, te excita y te conmueve. Y hacer un descubrimiento así, por pequeño que sea, siempre nos cambia de algún modo.

A muchas personas desnudarse les provoca inseguridad, extrañeza y, a veces, angustia.El arte de descubrirseNuestro cuerpo es nuestro mejor amigo, y sólo cada uno de nosotros conoce su belleza y sus particularidades. Ten en cuenta que mostrar o desvelar lo que más nos gusta es un verdadero arte. Por esa razón no debes intentarlo si te sientes insegura y, sobre todo, si no deseas hacerlo. De todos modos, observar el cuerpo de la persona amada, cómo anda, se desnuda o se mueve, es algo que gusta a mujeres y hombres por igual.El cuerpo no es sólo nuestra envoltura; a veces se convierte en nuestra coraza y otras en nuestra casa. Esto explica que, cuando estamos nerviosos, tensos o angustiados, el deseo sexual y la satisfacción se alejan de nosotros. Aunque éste es un comportamiento muy habitual en ambos sexos, hombres y mujeres no siempre reaccionan de la misma manera ante los mismos estímulos. Así, algunas mujeres que son inhibidas en la intimidad actúan de modo agresivo cuando están con otras, imitando así una actitud masculina.Aceptar el propio cuerpoAceptar nuestro cuerpo supone escucharlo, darnos cuenta de cómo se encuentra, advertir sus carencias y tratar de suplirlas. Quererlo es cuidarlo con ejercicio, dispensarle una dieta saludable, aprender a respirar, saber relajarnos, etcétera.También es importante saber reconocer cuándo lo estamos maltratando para poder cambiar actitudes que nos perjudican. Pero no hay que llegar obsesionarse e intentar cambiar completamente nuestro físico para adaptarlo a los cánones de belleza imposibles y antinaturales que nos impone la publicidad. Tratar de emular estos modelos sólo nos acarreará frustración.Es importanteNo obsesionarse con conseguir un cuerpo escultural. Seguir los modelos que dicta la publicidad sólo nos acarreará frustración.Sentirnos confiados y seguros. Ser espontáneos y considerar a nuestro cuerpo como el mejor aliado. Somos bellos si queremos serlo. Aceptar nuestro cuerpo supone escucharlo y cuidarlo.Saber que cada uno elige y establece su propio estilo, con o sin coreografía, con su propia estética, y sobre todo decide cómo hacerlo.¿Se puede adquirir confianza?No existen fórmulas para sentirse bien con uno mismo. En cualquier caso, lo primero que hay que hacer es aceptar nuestro cuerpo, lo que tiene de sexual y lo que no. Si te aprecias, no te importará que tu estética no se corresponda con la que está de moda. Podrás mostrarte confiada ante tu pareja, sin complejos, y sabrás cómo comportarte. También cuenta la complicidad de la pareja y, sobre todo, saber disfrutar del momento.Al desnudarnos lentamente, hombres y mujeres, enseñamos nuestro cuerpo, pero no sólo eso: también mostramos nuestra identidad. De ese modo, vamos ofreciendo lo que más nos gusta de una manera que lo hace valioso para el otro.Sólo el imaginarnos cómo nos gustaría presentarnos ante nuestra pareja va hacer aumentar la emoción y el deseo sexual. Pero lo que nunca debemos olvidar es que son los pensamientos los que encienden o apagan el deseo.

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