Dunas de Liencres

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Dunas de Liencres

Dunas de Liencres

Las dunas del parque natural de Liencres constituyen una rareza provocada por miles de años de lucha entre el río Pas y las corrientes marinas de las abruptas costas del Cantábrico. Estas playas son además un pequeño paraíso de flora y fauna.Las líneas costeras del sur y del norte de la Península Ibérica no gozan de las mismas características físicas. Mientras en la franja marina meridional abundan largas playas, y son frecuentes los arenales de dunas, el litoral cantábrico discurre en alternancia de acantilados, calas y rías. El parque natural de las Dunas de Liencres, en Cantabria, es la mayor excepción de toda la costa norte.Las dunas de Liencres se extienden en la margen derecha de la desembocadura del río Pas, sobre una península limitada por el océano y la propia ría de Mogro. Ha sido la fuerza fluvial del Pas la que ha arrastrado sedimentos de tierras del interior para llevarlos hacia su estuario, para allí recibir la poderosa presión de los embates marinos en dirección contraria, lo que ha provocado la creación de cuatro playas, cuyas finas arenas dunares cambian de aspecto con el estímulo del viento.Al sur se encuentra la playa de la ría de Mogro, en la que destaca su vegetación, y más arriba la del Puntal, que evidencia los procesos de formación de las dunas y la movilidad de las arenas. Las playas de Valdearenas y Canavalle terminan de componer el cuarteto playero que engloba este parque natural, siendo esta última la más visitada por el turismo de la zona y, por tanto, la que se encuentra más degradada. El complejo dunar, en general, se encuentra muy reducido con respecto a su extensión original, dadas las abusivas extracciones de arena producidas hace algunos años.Se han descrito un centenar de especies vegetales, que convierten este espacio costero en un pequeño paraíso botánico de especies sometidas a unas condiciones especiales, puesto que tienen que hacer frente a la salinidad del agua del mar y a los azotes de las arenas. Algunas son raras, escasas y se encuentran amenazadas, como es el caso de algún tipo de orquídea; junto a ellas aparece la figura del pino marítimo, plantado en los años 40 con el fin de sujetar los médanos.Aunque hay inquilinos permanentes, como el martín pescador o el cormorán moñudo, la principal riqueza faunística se manifiesta sobre todo durante la época otoñal e invernal, al aparecer las aves limícolas que utilizan estas playas y dunas como descansaderos en sus viajes migratorios. Chorlitejos, correlimos, zarapitos y chorlitos son algunas de estas aves que rebuscan entre el fango los crustáceos, moluscos y gusanos de que se alimentan.Se puede recorrer prácticamente toda la franja costera del parque, desde el suave perfil de la ría de Mogro hasta el más accidentado de la Punta de Somocuevas. Esto permite atravesar las cuatro playas y observar sus particulares características, a la vez que disfrutar también de un llano y placentero paseo a pie de alrededor de diez kilómetros de longitud (ida y vuelta).La autovía A-67 y la nacional N-611 permiten coger diferentes desvíos por carreteras comarcales hacia la zona de Liencres (a 12 km de Santander) o Mogro.

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