Laguardia, entre viñedos

Laguardia, entre viñedos

Laguardia, entre viñedos

La Oficina de Turismo de Laguardia lleva años organizando actividades de todo tipo con la intención de dar a conocer su rico patrimonio ?desde monumentos megalíticos hasta importantes piezas del barroco y del gótico, pasando por yacimientos prehistóricos de la época romana?, una herencia que ha sembrado el territorio de imponentes dólmenes, núcleos amurallados que trasladan al viajero a épocas medievales o casas blasonadas que le hablan de los poderosos linajes que vivieron en la zona. Testigos de la historia que contrastan con la era bodeguera.En sus alrededores encontramos uno de los puntos de obligado reconocimiento: el asentamiento romano de La Hoya. Está a un kilómetro escaso y se trata de un recinto en el cual se pueden ver excavaciones de viviendas, el trazado urbano original, enterramientos, restos de murallas y otros vestigios datados alrededor del año 1400 antes de Cristo. La Hoya es un aperitivo de lujo para el viajero que desee recorrer la llamada ?ruta de los dólmenes?, que muestra la media docena larga de ellos que hay en la región. Laguardia es centro logístico no sólo para quienes vayan guiados por intereses jurásicos. Desde allí se pueden hacer entretenidas excursiones para descubrir el perfil más íntimo de la Rioja Alavesa. Son tres rutas con dos propuestas diferentes, ?Piedra y Vino? y ?Miradores?, en las que, por el módico precio de tres euros, el viajero disfrutará de un recorrido diferente por los pueblos, paisajes y bodegas de la zona. Siempre acompañado por guías o técnicos en turismo, y con la independencia y flexibilidad que aporta a la excursión la utilización del vehículo propio.Después de un recorrido entre viñedos por una carretera comarcal salpicada de antiguas iglesias de piedra y pueblecitos rústicos, lo que el viajero menos espera encontrar es un contundente ejemplo de arquitectura moderna, pero allí está la mole metálica ?esculpida? por Frank Gehry y pintada en tonos rosado, dorado y plateado, como un gigantesco papel de aluminio retorcido, de esos que se desechan al abrir una botella de buen vino. Para cerrar la jornada, al atardecer, se llega al Balcón de La Rioja, un punto situado a unos mil metros sobre el nivel del mar, y desde el que, en días soleados, se ven los Picos de Urbión, en la provincia de Soria. Tras la excursión, de vuelta a Laguardia, no dejen de visitar la bodega Casa Primicia, construida sobre el primer edificio civil de la villa, con más de mil años de antigüedad