Parque Natural del Garraf

Parque Natural del Garraf

Parque Natural del Garraf

Por cercanía, son tres parques en uno. El del Garraf, el de Olérdola y el del Foix, que nutren de vida el suroeste de la cordillera litoral catalana. Tres escenarios con una fuerte personalidad cada uno de ellos y que ofrecen múltiples opciones para disfrutar de la naturaleza a escasos kilómetros de la urbanización, ideal parada para disfrutar con amigos o familiares de las innumerables actividades que se pueden desarrollar en el parque.Por tamaño y relevancia, es justo desglosar primero las múltiples cualidades y características del Parque Natural del Garraf. Con 12.376 hectáreas que engloban a nueve municipios ?Avinyonet del Penedés, Begues, Castelldefels, Gavá, Olesa de Bonesvalls, Olivella, Sant Pere de Ribes, Sitges y Vilanova i la Geltrú?, la roca calcárea ha creado un paisaje exótico, rico en formas kársticas ?simas, dolinas…? y con una vegetación propia, cuya especie más conocida es el palmito. Las barracas de viña y los muros de piedra seca se disimulan entre la piedra blanca y rodean antiguas masías y algunas de las pequeñas poblaciones que se encuentran en el interior solitario del parque.Su ubicación, al borde de la orilla, implica un clima típicamente mediterráneo con lluvias en primavera y en otoño ?escasas pero torrenciales? y temperaturas por norma suaves, con inviernos templados y veranos calurosos y secos. Principalmente por este motivo nos encontramos ante un paisaje cuya vegetación se caracteriza por un matorral denso de uno a tres metros de altura donde dominan la carrasca y el lentisco y donde crecen el palmito, el carrizo y otras especies de procedencia africana.Más hacia el interior, el paisaje está formado por fragmentos de encinar y pinares de pino blanco, la mayoría afectados por los incendios forestales, y que hoy se encuentran en proceso de regeneración. En los fondos o valles cerrados se encuentra la vegetación típica del encinar, como la misma encina, el boj, la madreselva o el tino.Con todo este panorama, no se puede decir que el Garraf cuente con fauna rica y exuberante. Sin embargo, sí que es interesante nombras las especies que, con los años, se han adaptado a esta climatología. Cabe nombrar como pájaros representativos el roquero rojo, el roquero solitario, la collalba negra y la collalba rubia, el escribano hortelano, la cogujada montesina y la bisbita campestre. Además, la inhospitalidad de estas montañas ha permitido que vivan aún algunas especies que se encuentran en peligro de extinción, como el halcón y el águila perdicera, además de otras rapaces.Hay a su vez especies de carácter termófilo y de procedencia norteafricana, como la culebra de herradura y el escorpión ibérico, junto con otras de carácter centroeuropeo, como la salamandra y el lución. Finalmente, el gran desarrollo del sistema kárstico ha permitido la formación de una interesante vida cavernícola, hasta el punto que encontramos especies endémicas únicas en el mundo.Las duras condiciones que impone el medio físico no han permitido la construcción de grandes monumentos en este ámbito geográfico y la presión humana ha condicionado el actual aspecto del paisaje. El hombre manifiesta su presencia en el Garraf por las actividades tradicionales, ya sea la ganadería o la agricultura, aunque a día de hoy no sean prácticas rentables, por lo que se han abandonado casi totalmente.El Olérdola y el FoixHace frontera con el Garraf el Parque Natural de Olérdola (608 hectáreas), que presenta un conjunto de cultivos, bosques y maquias, con el palmito como arbusto más destacado. Olérdola es una atalaya natural, coronada por un conjunto monumental que queda cerrado por una muralla, obra sucesiva de íberos, romanos y medievales. En la cumbre encontramos la iglesia de Sant Miquel, cuyo cuerpo principal data del siglo XII.
Como en el Garraf, hay presencia de rocas de tipo básico y materiales margosos y arenosos. El terreno perteneciente al período cretáceo presenta rocas calcáreas de color gris oscuro que se encuentran fracturadas (diaclasas). A través de ellas el agua se filtra muy fácilmente.El Parque Natural del Foix, sin embargo, ofrece otro tipo de oferta visual. El interés del espacio se centra tanto en la gran variedad de ambientes ecológicos que se han generado en el entorno del pantano de Foix, una de las pocas zonas húmedas del Penedés, como en un rico patrimonio arquitectónico e histórico, vertebrado alrededor de los castillos de Penyafort y de Castellet, de gran importancia estratégica durante la Edad Media.
Tiene 2.900 hectáreas y el elemento paisajístico es el río Foix, que nace en la cordillera prelitoral catalana y circula por las suaves vertientes del Penedés hasta topar con los contrafuertes del macizo del Garraf, por donde se abre paso y llega a la plana litoral, donde desemboca, a poniente de Cubelles. La presencia del agua conlleva la existencia de numerosas especies de animales, en donde no faltan peces como la carpa, las anguilas o los cachos. Las tortugas y las culebras de agua, entre los reptiles y anfibios como los sapos, ranas y salamandras, también son especies faunísticas ligadas al medio acuático.